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IVÁN GONZÁLEZ


Especialista en implantes dentales.

 

UN MÁLAGA DE PAPEL

@IVANGONZALEZes | Un Málaga de papel. O de cartón piedra. O quizá de mentira. Como el lector prefiera. Pero muchos de estos jugadores no son merecedores de portar el escudo del Málaga CF. Básicamente, porque no tienen la más remota idea de lo que es competir al máximo nivel del fútbol español. Ni les importa lo más mínimo lo que le ocurra a este club ni tampoco el sufrimiento de los miles de malaguistas cuando ven languidecer a estos jugadores arrastrándose por el césped sin pena ni gloria.

 

Si aquel equipo entrenado por Peiró en el que Rufete o Agostinho centraban el balón con notable corrección, Sandro tiraba de arte, Roteta, Larrainzar, Valcarce o un Bravo que se partía el alma formaban una defensa infranqueable y Catanha, Basti o Guede eran sus delanteros, levantara hoy la cabeza, bien podría darle un infarto agudo de miocardio viendo la penosa imagen del actual Málaga CF.

 

Probablemente, algunos de los actuales no hayan visto ni un solo partido de aquel Málaga del periodo 97-99, presidido por Fernando Puche, en el que los jugadores se comportaban como auténticos profesionales. Con más oficio que calidad -sin ser poca- y con más implicación que apoyo mediático -televisiones y redes sociales-, lograron ser auténticos ídolos de una afición que se sentía tremenda y felizmente compensada. Todo lo contrario de lo que hoy ocurre.

 

Míchel, que no es el único responsable de la debacle de este ‘Málaga de papel’, ha reconocido por fin, públicamente, lo que todo el mundo coincide en señalar: la gran falta de calidad futbolística de una plantilla esperpénticamente mal diseñada por Arnau. Pero, a decir verdad, la verdadera patología que realmente ha hundido a este equipo es su profunda falta de calidad humana.

 

Toda la vergüenza torera y todo el oficio que le sobraba a aquel Málaga de Peiró son directamente proporcionales a la falta de profesionalidad de los actuales jugadores, que mal visten una camiseta a la que, de inmediato, deberían renunciar a enfundarse.

 

Ni Cecchinis, ni Rolones, ni Rosales, ni Jonies, ni Juanpies, ni Bastones. Ni tampoco Míchel. Ojalá pudieran dimitir todos junto al técnico madrileño. Ya no se puede caer más bajo. Por mucho banco que busquen, ninguno les prestará más credibilidad. Por méritos propios, estos jugadores son bonos basura. Tanto, que ni tan siquiera serán atractivos para el capital riesgo.

 

Y ya no es cuestión de buscar mercenariamente un nuevo equipo para la próxima temporada y al Málaga que le den. Nos han dado a base de bien. Nos la han metido doblada. Y no sólo por parte de nuestros futbolistas o del propio Míchel. Lo de las lesiones se debe a una mala preparación física. Lo de los malos arbitrajes, a que no tenemos un presidente como Dios manda. Lo de la falta de infraestructuras, a que los políticos aún no se han dado cuenta de la importancia que tiene promocionar el deporte en general, y el fútbol en particular, desde los primeros escalafones de la cantera. Y si no, repasen la trayectoria del Athletic Club de Bilbao.

 

A estos jugadores les pido encarecidamente que dimitan y dejen que el equipo de Ruano tome el relevo. Es preferible perder dignamente con once jóvenes amateurs con hambre de fútbol que con once sobrados de la vida que a estas alturas no tienen ni puñetera idea de qué es currar de verdad ni de lo que es ponerse un mono de trabajo y subirse al andamio para ganarse el pan.

 

Después del ridículo ante el Numancia, estos indignos se irán cada día de vuelta a casa escuchando reggaeton en el coche -muy orgullosos ellos-, mientras que la cruda realidad del malaguismo es levantarse cada día a las 6 o 7 de la mañana para ganar seiscientos -u ochocientos- miserables euros de sueldo con el que a duras penas poder llegar a fin de mes y, aún así, haber hecho el esfuerzo de renovar el abono una temporada más.

 

Este malaguismo se merece a profesionales del fútbol, no a una pandilla de niñatos que juegan a ser futbolistas de élite. Que no se autoengañen más. Que no nos tomen el pelo.

 

El escudo del Málaga y el sentimiento del malaguismo están por encima de todo. Incluso de Al Thani. 



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OTROS USUARIOS HAN COMENTADO...

paco comentó el 07-12-2017:

trabajo duro

"Después del ridículo ante el Numancia, estos indignos se irán cada día de vuelta a casa escuchando reggaeton en el coche -muy orgullosos ellos-, mientras que la cruda realidad del malaguismo es levantarse cada día a las 6 o 7 de la mañana para ganar seiscientos -u ochocientos- miserables euros de sueldo con el que a duras penas poder llegar a fin de mes y, aún así, haber hecho el esfuerzo de renovar el abono una temporada más." y eso lo dice un pepero, tocate los cojones



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