
23 PARTIDOS ENCAJANDO GOLES
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@Carloshernando_ | ¿Se imaginan una temporada donde Kameni recoja el cuero de sus redes en 23 de 25 ocasiones? Pues así está sucediendo en el presente campeonato, ya no solo de la mano de Juande Ramos, sino también a los mandos de Romero. La raza, el coraje y la identidad del uruguayo no se están trasladando a los terrenos de juego, donde se ve a once jugadores con una falta de actitud, acompañada por la ausencia de estrategia por parte del entrenador.
La evolución de la defensa ha sido clave a lo largo de la temporada. Demichelis y Luis Hernández han otorgado un nivel superior a la zaga malaguista. Eso es innegable. De la misma forma que es admisible decir que el equipo es un coladero. El Málaga sigue encajando goles, lastre que jugadores y afición tienen que soportar e intentar remontar jornada tras jornada, como ya lo hizo el equipo en cinco de las seis victorias que ha cosechado en la temporada. Obviamente, la épica no les va a sonreír siempre…
De hecho, uno de los movimientos automatizados de Kameni este año es ir a recoger el balón de sus redes y aplaudir a sus compañeros para alentarlos y que levanten la cabeza. El equipo tiene una facilidad mayúscula para encajar goles, salvándose exclusivamente en dos ocasiones: la victoria sobre el Leganés y el milagroso empate en el Camp Nou. El club afronta una situación que contrasta totalmente con el curso anterior, donde el equipo de Gracia solo encajó 35 goles, cifra ya superada abultadamente por el Málaga de esta temporada, que acumula nada menos que 43 goles en 25 partidos, muy cerca de la media de dos goles por partido. Casi nada.
La tranquilidad de la temporada se vincula a este aspecto. No es suficiente con que los dos centrales estén acertados y contundentes atrás, sino que es obligatorio que el resto de compañeros defiendan con criterio y ayuden a la línea de cuatro. Y todo eso no es solo misión de los jugadores, sino también es trabajo del entrenador por no implicar a los demás jugadores en tareas defensivas. Si a ello sumamos la poca efectividad arriba, el resultado es un balance de -11 goles, datos que convierte al Málaga en el hazmerreír de La Liga: inexistentes en ataque y endebles atrás.
