
CRÓNICA | Una noche inadmisible del Unicaja en Lugo
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El 2026 no ha dejado atrás los fantasmas de un Unicaja que no consigue reconciliarse con la regularidad. Los de Ibon Navarro llegaban al Pazo dos Deportes con la moral alta y ganando para el average tras vencer en el Carpena contundentemente al Joventut. Se van de Lugo habiendo conseguido lo contrario (98-82). A partir del segundo asalto el choque ha caído para los locales, mientras los malagueños se han ahogado ante una defensa potente del Río Breogán. La cita, que podía haber supuesto la clasificación virtual para la Copa del Rey, ha mostrado a los cajistas sin ideas, sin reacción, sin baloncesto.
La primera posesión fue para el Unicaja, sin embargo, una buena presión y colocación defensiva del Río Breogán condujeron a unos pasos de Kalinoski. En su oportunidad, Andric encendió el luminoso con un triple y una canasta intercalada en un acierto desde el perímetro de Alberto Díaz y otro de Olek Balcerowski.
El polaco comenzó a tomar protagonismo con el que iba a ser un duelo constante en la zona frente a Brankovic. Pasado el ecuador del periodo el choque entró en un tramo frenético, sin demasiada construcción por parte de ninguno de los dos conjuntos. Hasta que Killian Tillie decidió calentarse desde la línea de 6,75 metros (3/3). No obstante, los de Luis Casimiro se supieron mantener, apoyado en la defensa cerrada, en el choque (22-25).
Los lucenses salieron con las ideas claras en el segundo cuarto, desencadenando varias faltas en los primeros compases que les permitieron revertir el marcador a su favor. Un parcial de 8-2 obligó a Ibon Navarro a parar el choque. Balcerowski reaccionó bajo el aro sacando un 2+1 tras un reverso muy inteligente que volvía a poner el empate, esta vez a 30.
El Río Breogán pegó otro acelerón, pero el capitán cajista dio aire con dos triples consecutivos (40-38). No obstante, la dinámica la seguía controlando el equipo local. Tras un acierto desde el perímetro de Cook a falta de 15 segundos, el técnico vitoriano paró el encuentro para gestionar la última posesión del Unicaja, que no terminaron aprovechando. Así, los de Luis Casimiro se fueron al descanso con una ventaja importante de 7 puntos (50-43) y la balanza moral a su favor.
La reanudación saludó con los de Lugo poniéndo la decena de distancia, la máxima hasta el momento después de un triple de Kurucs. Kalinoski mantenía, también desde más allá del arco, con vida a los suyos. Pero no le duró demasiado. En cuestión de 40 segundos, un parcial de 7-0 comandado por el escolta letón obligó a Ibon a parar el juego (60-46). La frustración se apoderó de los malagueños, que empezaron a ver pasar triples y algún mate de los rivales. Rubit fue remando a favor de la ofensiva verdimorada, que ya enfrentaba el -20.
Alberto Díaz y Chris Duarte se subieron a su barco con un par desde más allá del arco (70-58) que propició, esta vez, el tiempo muerto de Luis Casimiro. Dos tiros libres de Duarte volvieron a reducir el marcador hasta los 10 puntos y Francis Alonso puso el broche al tercer cuarto (72-60).
Precisamente el malagueño fue el que abrió el capítulo final desde donde más duele. Jonathan Barreiro le respondía automáticamente. Los cajistas intentaron la reacción, añadiendo, entre otros, Perry sus dos primeros puntos en el choque. Sin embargo, tres triples consecutivos de los de Lugo volvieron a dirigir a las plantillas a sus banquillos para recibir instrucciones (85-69). Seguían agusto los locales cuando Audige acertó desde el perímetro. El rebote defensivo mantenía a los breoganistas cómodos, todo lo contrario que los verdimorados, que no mostraron ni un mínimo de lo que lucieron en el Carpena ante el Joventut la jornada anterior. Superados totalmente vuelven a Málaga con un 98-82 a la mochila.
