
LA RENOVACIÓN DE CAMACHO, ENQUISTADA
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@SuarezRMarca | Camacho es uno de los jugadores más importantes de la plantilla del Málaga, no sólo a nivel deportivo sino institucional. Basta con recordar el esfuerzo que el club hizo por recuperar la totalidad de sus derechos federativos. O en verano cómo la entidad blanquiazul se hizo fuerte exigiendo al West Bromwich la cláusula de rescisión de 18 millones de euros, incluso a pesar de la petición del futbolista de que se aceptase la oferta.
Es, precisamente, ahí donde empezaron las diferencias entre Camacho y el Málaga, desveladas en su día en Radio Marca Málaga. Porque después de rechazar el interés de los ingleses, con una oferta económica astronómica para el zaragozano, se le hizo ver al jugador -como ya se le prometió en su renovación- que se le actualizaría su ficha en consonancia con los emolumentos que podría haber recibido y con su rol de capitán en el equipo.
Sin embargo, han pasado ya seis meses desde entonces sin que su contrato se haya tocado. Y Camacho ve cada día que pasa que la promesa no se cumple. Es más, también comprueba que sigue despertando interés en muchos clubes, como el Valencia en este recién acabado mercado invernal. No hubo oferta formal pero sí conversaciones, así lo han reconocido tanto el jugador como el director deportivo, Francesc Arnau.
Las negociaciones entre su agente y el Málaga sí se han producido, pero las posturas están muy distantes. Y eso no le gusta al centrocampista, que tiene contrato hasta el 30 de junio de 2019, pero que no entiende cómo no se ha avanzado nada desde agosto. Camacho sabe que ganaría mucho más en otros clubes y que el Málaga también ingresaría un buen dinero por su traspaso. Y aunque su deseo, hasta este verano, siempre había sido el de quedarse, la realidad es que no termina de entender por qué el club costasoleño no le valora como le prometieron en su última renovación y cuando rechazaron la propuesta del West Bromwich.
Tarea complicada para la dirección deportiva, que tiene unos recursos económicos limitados, que ahora chocan con los propósitos de Camacho. Las posturas están muy distantes y no parece que vaya a haber fumata blanca a corto plazo.
