
“Entre gradas y ambulancias”
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Quiero dedicar esta contracrónica a todas las familias afectadas por lo ocurrido en Adamuz. Hijos que ya no volverán a ver a sus padres o abuelos, vidas rotas en apenas unos segundos, que nos hacen replantearnos qué es lo que de verdad importa en esta vida.
El partido entre el Málaga y el Córdoba fue una fiesta hasta que llegaron las primeras noticias del accidente ferroviario, que pusieron todo lo relacionado con el deporte en un segundo plano. Ojalá pudiéramos regresar a ese momento: cuando nada había pasado y cientos de malaguistas disfrutaban de la tierra califa y del Nuevo Arcángel, lleno hasta la bandera, riendo y bailando con las dos mascotas, protagonistas de una previa que se alargó más de lo debido por ese instante de disfrute que todos alcanzamos en las gradas.
Una sensación extraña que no se va
Pero no podemos volver atrás. El regreso a Málaga fue una mezcla extraña de sentimientos: por un lado, la ilusión de vivir lo que está pasando con el Málaga por primera vez en mucho tiempo; por otro, el cruce constante de ambulancias que marchaban en dirección contraria, 35 kilómetros más atrás, donde realmente estaba el foco de la tragedia. Fue un ejercicio introspectivo para todos los que volvíamos felices y tristes a la vez.
Del partido se pueden decir muchas cosas, y todas positivas: la valentía de Funes en el planteamiento; el clinic de Rafita, que parece haber acumulado 200 partidos con el Málaga; el sacrificio de todos los que pisaron el césped defendiendo el gol de David Larrubia, el más listo de la clase; la parada santoral de Alfonso Herrero, que dejó la portería a cero; y las decenas de recuperaciones de balón de Dotor, Dani Lorenzo e Izan Merino. Tanto que destacar… Fue todo tan redondo y mágico que podría ser uno de esos partidos que marcan un antes y un después en la temporada de un equipo.
El fútbol, anestesia ante la tragedia
Sin embargo, no puedo evitar sentirme mal por haber vibrado tanto con el partido sabiendo lo que ocurría a nuestro alrededor. El fútbol, tantas veces acusado de opio para el pueblo, actuó al menos como anestésico ante la tragedia. No quiero despertar de lo que vive el malaguismo, pero, a la vez, me gustaría abrir los ojos mañana y que nada de esto hubiese pasado. Descansen todos en paz, por y para siempre. Entre gradas y ambulancias, así recordaré el Córdoba – Málaga de por vida.

2 Comentarios
Luis de Mijas
Su cronica le enoblece JUANJE..
EL CIELO SE LES ABRA A TODOS LOS FALLECIDOS Y DE SALUD A LOS HERIDOS
Charlie
Totalmente de acuerdo contigo,Juanje. La vida,en cuestión de segundos,se va. Tantas peleas o disputas si,de repente,por un error humano,esa persona con la que teníamos algo en desacuerdo,se va por un capricho del destino sin poder haber hecho las paces. Desgraciadamente,el fútbol ⚽️ está semana pasa a un segundo plano porque hay cosas más importantes en esta vida y eso que nuestro Málaga no para de darnos satisfacciones.
Por y para siempre…¡Espíritu Bazán!,no solo para los malaguistas sino para las familias que han perdido a sus seres queridos.