
MÍCHEL, UN ESPEJO DONDE MIRARSE PARA KEKO Y JONY
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@Carloshernando_ | A principios de temporada, el malaguismo se frotaba las manos con la llegada de dos jugadores de banda. Jony y Keko deslumbraban en el Sporting y Eibar respectivamente para deleite de sus aficiones, pero ahí apareció el equipo de Martiricos para adueñarse de sus servicios y ser la envidia de la competición.
Sin embargo, el rendimiento de ambos no fue el esperado y del regocijo inicial se pasó a la decepción. Ya sea en la etapa de Juande con una falta de juego y de identidad latentes, o bien con unas misteriosas lesiones, tanto Keko como Jony, sobre todo este último, brillaron por su ausencia. En la etapa del Gato, se notó cierta mejoría en el juego, aunque el uruguayo se decantó por la titularidad de su compatriota Chory Castro más que la del español Jony. Por la banda derecha, el ya cesado entrenador depositó todas sus esperanzas en Keko, que mostró en gran parte de los partidos a su mando un crecimiento tanto en rendimiento personal como en el juego del equipo, exceptuando partidos como las derrotas frente al Eibar o el Athletic.
Jony es un jugador que merece una mención aparte. Juande lo hirió con su cambio ante su ex equipo y a partir de ahí no levantó cabeza, incluso meditó su salida si el primer entrenador del Málaga de esta temporada hubiese seguido. Afortunadamente para él, apareció Romero para darle minutos poco a poco, aunque sus oportunidades se fueron al garete una tras otra, véase sus partidos frente al Betis, Eibar o Athletic, que convirtieron en un espejismo los 30 minutos mágicos que disputó contra el Villareal.
Pero ahora todo es diferente. Llega Míchel y su esquema en el que mima a las bandas como él solo sabe. Y es que el ex del Madrid fue extremo en sus momentos como futbolista, por lo que Jony y Keko tienen una oportunidad de oro para aprender de uno de los mejores. En primer lugar, Jony debe convencer a su actual entrenador que puede ofrecer más de lo que ha mostrado, además de estar capacitado para sentar a Castro. Sin duda, es el mejor espejo donde ambos jugadores pueden mirarse y empezar a crecer como blanquiazules. Con el aterrizaje de Míchel, pueden aspirar a ser lo que prometían desde un principio, es decir, piezas claves en el once del equipo con el despliegue de su poderío ofensivo, ofreciendo una ayuda en forma de asistencias a una delantera que no termina de despegar en su faceta goleadora.
