
«Desquiciado»
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Este partido, como el del Mirandés hace dos semanas, tenía trampa. Jugar contra los equipos que se encuentran en la parte baja cuando tú estás arriba en la clasificación, te cuelga la vitola de favoritismo que, en la mayoría de las ocasiones, no sienta nada bien al catalogado de esta forma, y el Málaga está siendo un claro ejemplo de ello. Además, lo que no esperaba nadie es que los malaguistas se vieran desquiciados por las decisiones arbitrales. Unas veces te dan y otras te quitan, pero menos mal que el VAR llegó para evitar estos problemas (valga la ironía)
Antes de analizar al equipo, vaya por delante que con cualquier resultado que se produzca, he intentado siempre hablar de los árbitros de la manera más objetiva posible. Es más, cuando una acción polémica beneficia al Málaga siempre digo que me la imagino al revés y qué sería lo que diríamos en ese caso. En las últimas jornadas hemos tenido de todo, perjuicio ante el Mirandés a domicilio y beneficio frente a la Cultu en La Rosaleda. Dicho esto, lo del arbitraje de Andrés Fuentes Molina me pareció desquiciante, bochornoso, indigno y sibilino. Podría enumerar las jugadas que me llevan a este pensamiento una por una, pero necesitaría varios Con Rigor, por lo que acabo antes diciendo que, salvo honrosas excepciones, el nivel arbitral de la categoría es de perfil muy bajo y es en este nivel en el que se encuentra Fuentes Molina. El Málaga, junto al malaguismo en general, acabó desquiciado por las decisiones arbitrales, pero otra cosa a analizar es el juego o, mejor dicho, su falta de juego.
De inicio me sorprendió la ausencia del equipo titular de Chupe, así como la de Izan Merino en beneficio de Juanpe. Como ya ha hecho Funes en otras ocasiones, que juegue Niño no significa que no pueda hacerlo junto a Chupe y viceversa como pareja de ataque. Niño no tuvo mucha participación en el partido, aunque eso no es solo culpa del delantero sino de la fata de balones que sus compañeros le pudieron filtrar. Está claro que Funes no consiguió el objetivo que buscaba y que la línea medular fue incapaz de crear.
El Málaga fue de más a menos. El comienzo prometedor con gol incluido de Larrubia para adelantar a los suyos, se fue diluyendo hasta ver como el filial de la Real le igualaba y, con posterioridad, le daba la vuelta al marcador. El equipo careció de creación y, por consiguiente, no gozó de ocasiones de peligro. Juego plano hasta que el agua le llegó al cuello al mismo tiempo que el Sanse se quedaba con 10 por la clara expulsión por doble amonestación de Gorosabel (solo faltaba que Fuentes Molina no lo expulsara)
La intensidad que exhibió el equipo de Funes en los instantes finales se echó en falta mucho antes, pero las prisas nunca son buenas consejeras y te llevan al error cuando necesitas todo lo contrario. Encima, el desquiciamiento por las decisiones arbitrales no ayudó en nada.
No quisiera acabar este Con Rigor sin hacer mención a la afición malaguista, en concreto a los que estuvieron en las gradas de Anoeta animando al equipo y lamentando la actuación arbitral. No importa que sea lunes, la hora, que diluvie o los kilómetros de distancia, para que el Málaga sienta el calor de los suyos desde las gradas del estadio sea cual sea. Como dice la letra del ‘Málaga La Bombonera’, el himno malaguista, “la afición jamás se queda”. El próximo fin de semana contra el Albacete en La Rosaleda, todos a una y espero que con un arbitraje normal, ¿es mucho pedir?
José Manuel Velasco
Redactor Onda Cero Málaga
