
El Trops Málaga cae ante el colista y agrava su crisis (29-22)
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El Trops Málaga atraviesa su momento más delicado de la temporada en la División de Honor Plata. El conjunto malagueño volvió a tropezar este sábado, esta vez ante el colista Balonmano Alcobendas (29-22), y acumula ya casi tres meses sin conocer la victoria desde aquel triunfo del 6 de diciembre frente a Agustinos de Alicante.
El encuentro, disputado en el pabellón de los Sueños, enfrentaba a los dos equipos que cierran la clasificación, lo que añadía una carga de tensión evidente desde el primer minuto. Ambos necesitaban los puntos para aferrarse a la permanencia y el arranque fue un intercambio constante de golpes. Los locales abrieron una primera ventaja (3-1), aunque el Trops reaccionó para colocarse 6-8 en el minuto 14, con un inspirado Nacho Moya, autor de cuatro tantos en ese tramo.
El equipo malagueño mantuvo pequeñas rentas, pero sin lograr despegarse. La igualdad fue máxima durante todo el primer tiempo, con alternativas continuas en el marcador hasta llegar al descanso con empate (13-13) y todo por decidir.
Tras el paso por vestuarios, el guion apenas cambió en los primeros compases. Sin embargo, con 16-16 en el electrónico, la exclusión de David Agudo marcó un punto de inflexión. El Alcobendas aprovechó la superioridad para firmar un parcial de 4-0 que abrió una brecha decisiva. A partir de ahí, el Trops se descompuso en ataque, encadenó pérdidas y malas decisiones, y vio cómo su rival ampliaba la diferencia hasta los siete goles (27-20) a falta de ocho minutos.
El 29-22 final refleja la superioridad del cuadro madrileño en el tramo decisivo y deja al Trops como penúltimo clasificado, en una situación cada vez más comprometida. La incapacidad para imponerse a rivales directos como Alcobendas o Zaragoza evidencia la magnitud de la crisis de resultados.
El próximo sábado, el conjunto malagueño recibirá a Anaitasuna en el pabellón del colegio Los Olivos (19:00 horas), en una nueva oportunidad para intentar frenar la caída y aferrarse a una permanencia que, jornada tras jornada, se complica aún más.
