
Fin de semana de violencia en el fútbol base de Málaga
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Fin de semana triste para los amantes del fútbol base en Málaga. El paso del viernes al domingo dejó varias escenas lamentables en algunos campos de a provincia donde las agresiones, vejaciones, insultos e intervenciones policiales han estado a la orden del día. Varios puntos de la capital de la Costa del Sol quedaron manchados por la violencia protagonizada prácticamente por todos los estamentos del fútbol, es decir: padres, jugadores, entrenadores y dirigentes. Dos partidos se han llevado el foco de un problema que está creciendo en el fútbol base la ciudad boquerona.
Las imágenes más duras se vieron en el partido de Cuarta Andaluza Cadete entre el Cortijillo Bazán y el Pizarra Atlético. Un choque que acabó en tangana después de un gol anulado al equipo loca, el Cortijillo. Un partido en el que la Federación Malagueña y Andaluza ya tenía en aviso por parte del cuadro visitante y que medía al primero y segundo de la tabla. Con la Policía Local ya en el campo, por problemas entre padres en la grada, llegó todos los lamentables hechos.
Se produjeron graves incidentes al término del encuentro, según muestran varios vídeos grabados por asistentes y remitidos a todos los medios de comunicación. Con 1-2 a favor del Pizarra, el Cortijillo Bazán dispuso de una falta lateral en la última acción del partido. El balón acabó en la red, pero el árbitro anuló el tanto por fuera de juego. Tras la decisión arbitral, varios jugadores del conjunto local protestaron, mientras otros iniciaron una pelea con futbolistas del Pizarra. En las imágenes se observa cómo el dorsal 20 del Cortijillo protagoniza las acciones más violentas: puñetazos, patadas y agresiones de todo tipo mientras un grupo de adolescentes lo animan a seguir desde uno de los fondos.
El fútbol base de Málaga, en un bajo momento
El otro foco tenso en el fútbol base estuvo en Churriana, pedanía de Málaga capital. Los incidentes tuvieron lugar el pasado sábado durante el partido de categoría cadete que enfrentaba a los conjuntos de Churriana y Campanillas. Según indicaron fuentes policiales, el colegiado requirió la presencia de agentes tras producirse un altercado entre dos jugadores de ambos equipos en la primera mitad.
La situación se tensó aún más durante el descanso, cuando un espectador accedió al terreno de juego. Al parecer, se trataba del padre de uno de los futbolistas implicados, del Churriana, con la intención de retirar a su hijo. Aunque otras fuentes hablan de amenazas a jugadores rivales. El episodio provocó nerviosismo entre los presentes y, ante la decisión de otros progenitores de sacar también a sus hijos del campo, el árbitro optó finalmente por suspender el encuentro.
