
«Hoy más que nunca reclamo la presunción de inocencia para José María Arrabal»
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España sigue siendo, pese a que no son pocos los políticos y altos responsables de las instituciones jurídicas responsables de esa salvaguarda que dan ejemplo justo de lo contrario, un Estado de Derecho. En una democracia que se precie, la separación de poderes es la base donde se construyen los cimientos de los derechos de sus ciudadanos. Cuando no se cumple ni una cosa ni la otra, se conculcan sus derechos y la ciudadanía ve cómo su libertad se reduce casi al completo. Uno de los casos donde se agrava esta situación es cuando no se respeta la presunción de inocencia y, encima, al ciudadano perjudicado se le castiga con la pena de telediario. Aclarados estos términos, voy al meollo de la cuestión.
Tengo un amigo sin un solo desliz o problema laboral en sus más de treinta largos años de trayectoria profesional. Para mí representa un ejemplo de cómo hay que hacer las cosas: señorial, educado, serio, buen gestor y con una gran empatía, al tiempo que defendiendo siempre el papel de Málaga en Andalucía y el de los andaluces en el mundo. José María Arrabal fue durante dos años responsable de marketing de la NBA en España y Portugal, jefe de marketing en la sección de baloncesto del Real Madrid. Jefe de Desarrollo de Negocios en Oriente Medio y África del Norte para la Liga de Fútbol Profesional. En su momento también fue Director de Desarrollo y Unidad de Negocio del Málaga CF. Puedo seguir, pero sería alargarlo en exceso.
José María Arrabal está siendo investigado por la UCO
Junto al fallecido Javier Imbroda, cuando este fue Consejero de Educación y Deportes, fue nombrado Secretario General para el Deporte, y la capital de la Costa del Sol, al igual que Andalucía, crecieron de forma exponencial en España y en todo el mundo. Málaga y Andalucía nunca encontrarían dinero para pagarle su gestión en dos fases finales de la Copa Davis. En una de ellas vimos lo mejor de Djokovic y de Sinner.
En la otra, la despedida oficial del tenis profesional de Rafa Nadal. La repercusión mundial previa al anuncio del balear un mes antes de ese momento y durante los días previos a la competición no tiene parangón en la historia del deporte malagueño. Arrabal recuperó el estadio de La Cartuja, olvidado y en ruinas, como escenario futbolístico extraordinario y sede permanente de las finales de la Copa del Rey de fútbol.
Hoy día es un estadio cinco estrellas y uno de los mejores de Europa, con un aforo de más de 70.000 espectadores. Trabajó lo indecible para que la UEFA y la FIFA decretasen a Málaga sede del Mundial de Fútbol, aunque en este caso los riesgos de llegar a tiempo con los plazos de ejecución del proyecto que en Merchán en Directo dimos en primicia no permitieron a las instituciones seguir avanzando. De pronto se le quiere inculpar como presunto responsable de presuntas adjudicaciones de obra a terceros en el denominado por la benemérita Caso Gruconsa en el estadio de La Cartuja, obviando que era Daniel F. Oviedo Barrera, gerente del estadio, quien visaba estos proyectos definitivos y los contratos de adjudicación definitivos.
Sea como fuere, reclamo la presunción de inocencia para mi amigo José María Arrabal, por el que pongo la mano en el fuego a sabiendas de que no me quemaré, pues nunca en estos casi cuarenta años de relación profesional y de amistad he comprobado otra cosa que su integridad y honradez. En definitiva, José María Arrabal cuenta con todo mi apoyo en estos momentos de dificultad, justo cuando otras personas le darán la espalda. El deporte malagueño y andaluz deberían firmar ya un manifiesto de apoyo a su persona para que quede bien claro que, al menos por esta vez, estamos casi todos de acuerdo.
¡Memoria, Compromiso y Fe!, sobre todo esto último.

1 Comentario
Antonio
Que tú le defiendas lo hace aún más sospechoso