
La fotografía como terapia: un taller que une arte, expresión y superación en Vélez Málaga
La fotografía se ha convertido durante los últimos días en una poderosa herramienta de expresión y bienestar para un grupo de mujeres de la Asociación de Cáncer de la Axarquía “Esperanza” de Vélez Málaga. Precisamente este taller ha sido el pistoletazo de salida de la tercera edición de los cursos fotográficos de la Escuela Nómada y la Fundación Unicaja, una temporada que viene a consolidar un proyecto social pionero.
Un total de 30 participantes han formado parte de este taller de fotografía que ha combinado aprendizaje, creatividad y apoyo emocional, culminando con una exposición final en la que las alumnas han mostrado su trabajo.
El taller se ha desarrollado en tres jornadas diferenciadas. La primera estuvo dedicada a la parte teórica, donde las participantes pudieron acercarse a los fundamentos de la fotografía: la mirada fotográfica, la composición, la luz y la capacidad de contar historias a través de una imagen. Este primer encuentro sirvió para despertar la curiosidad y motivar a las asistentes a observar su entorno desde una perspectiva distinta.
La segunda jornada tuvo un carácter eminentemente práctico. Móvil en mano, las participantes salieron a poner en práctica lo aprendido, explorando su creatividad y experimentando con diferentes encuadres, luces y escenarios. Fue un día marcado por la ilusión, la participación y el descubrimiento personal, en el que cada alumna pudo desarrollar su propio estilo y sensibilidad.
El taller culminó con una exposición final en la que se presentaron las fotografías realizadas durante la actividad. Este último día se convirtió en un espacio de celebración y reconocimiento, donde las participantes compartieron sus imágenes y las historias que había detrás de cada una de ellas. La muestra reflejó miradas personales, emociones y momentos cotidianos capturados con una sensibilidad especial.
Más allá del aprendizaje técnico, uno de los aspectos más destacados del taller ha sido su dimensión terapéutica. La fotografía ofrece a estas mujeres una vía para canalizar emociones, expresar sentimientos y reconstruir su relación con el entorno tras un proceso vital complejo como es el cáncer. A través de la cámara, muchas de ellas han encontrado una forma de detenerse, observar y conectar con el presente.
El acto de fotografiar invita a mirar la realidad desde otra perspectiva, descubriendo belleza en los pequeños detalles y generando espacios de calma y reflexión. En este sentido, la fotografía se convierte en una herramienta de empoderamiento, ayudando a reforzar la autoestima, fomentar la creatividad y compartir experiencias con otras mujeres que han atravesado situaciones similares.
La convivencia entre las participantes, el intercambio de miradas y la creación colectiva han contribuido a generar un ambiente de confianza y compañerismo que ha enriquecido la experiencia.
En palabras de la presidenta de la Asociación Esperanza, María Ramos, “hemos vivido momentos muy bonitos, tanto en las clases teóricas como en la práctica y la exposición es una buena muestra de todo ello. Creo que este taller será muy útil para nuestra compañeras, para que cuando tengan un bajón salgan a la calle con sus móviles a hacer fotos y se olviden de todo, y que empiece un nuevo amanecer para ellas. Estamos muy agradecidos tanto a la Fundación Unicaja como a Mariano Pozo por esta oportunidad que nos han brindado en forma de taller”.
Por su parte, el director de la Escuela Nómada, Mariano Pozo, indicó “para nosotros este taller ha sido mucho más que una actividad formativa. La fotografía tiene una capacidad enorme para ayudar a las personas a expresar emociones que muchas veces son difíciles de poner en palabras. Hemos visto cómo, a través de la fotografía, muchas de las alumnas han encontrado un espacio para detenerse, observar y disfrutar del momento. Ese proceso de creación genera bienestar, refuerza la autoestima y ayuda a canalizar emociones”, concluye.
En definitiva, este taller de fotografía ha sido mucho más que una actividad formativa: ha sido una oportunidad para mirar la vida desde otro ángulo y demostrar que, incluso en los momentos difíciles, la creatividad puede convertirse en una poderosa herramienta de transformación.
