
«De Joaquinito a Joaquín Muñoz»
Los malaguistas tenemos la fortuna de disfrutar de una temporada inimaginable. De estar condenados a luchar por no descender, pasamos a formar parte de la pelea encarnizada por ascender, rubricando jornadas épicas como la de este último sábado. Frente al Sporting, los jugadores de este Málaga 2025/2026 realizaron un ejercicio de madurez, desgaste físico y de fe hasta lograr la victoria en un escenario en el que, en mi opinión, sobresalió Joaquín Muñoz Benavides.
Tuve la suerte de ver los comienzos de Joaquín en los alevines de La Unidad. Allá por 2011, Joaquinito ya destacaba en un equipo en el que, él recordará mejor que yo, contó con Pepe Romero y Javi Calvo de entrenadores y compañeros como Francis, Javi, Cisco, Sergio, etc…, chavales de barrio que albergaban la esperanza de llegar a ser lo que hoy está consiguiendo Joaquín Muñoz. Frente al Sporting, el extremo asumió el peso ofensivo con constantes jugadas por la banda encaminadas a romper el muro asturiano. Tanto cuando el Málaga estuvo en superioridad por la expulsión del visitante Dubasin, como cuando las fuerzas se igualaron por la roja absurda que recibió Dotor, Joaquín fue un incordio constante para la defensa rival. Por suerte para los intereses malaguistas, el extremo obtuvo el premio con un golazo que levantó a los aficionados de sus asientos, sellando la victoria y consiguiendo el premio al trabajo realizado. La progresión de Joaquinito a Joaquín debe ser un ejemplo para seguir por los chavales que conforman los equipos de fútbol base de nuestra ciudad, para que vean que es posible llegar a lo más alto como también lo han hecho los Larrubia, Brahim o Bryan Zaragoza, sirviendo este último como ejemplo para ratificar que lo difícil no es llegar, sino mantenerse.
En cuanto al partido quiero destacar dos detalles. Entiendo que Brasanac y Dotor evidenciaron los valores que imperan en el grupo humano que representa la plantilla que dirige Funes. Cuando el Sporting se quedó en inferioridad numérica, entendimos que sobraba un jugador de medio campo para atrás que permitiera la entrada de Chupe para, así, pasar a jugar con dos delanteros. Cada cual tendría clara su elección, pero Funes se decantó por Brasanac. Que este año no está siendo fácil para el veterano jugador es una obviedad, y para una vez que logra entrar en el ‘once’, tuvo que salir del campo prematuramente para que entrase el goleador cordobés. Lo ejemplar fue la reacción de Darko, aplaudiendo y solicitando el apoyo del público. ¡Chapó!
El otro gesto para destacar es el de Dotor. En este fútbol moderno que roza o supera la estupidez, se agradecen detalles de normalidad como el protagonizado por el madrileño. Todos censuramos la expulsión evitable que sufrió, pero no es menos cierto que es de agradecer que un profesional salga voluntariamente a dar la cara, pedir perdón y rendirse a sus compañeros por el esfuerzo extra que tuvieron que realizar como consecuencia de su salida prematura del campo. A buen seguro que hará por aprender la lección.
En definitiva, y a falta de tres jornadas para que la liga se acabe, la lucha por el ascenso directo parece cosa de tres (Racing, Deportivo y Almería), mientras que ahora mismo el Málaga es el que encabeza el pelotón de los que pelean por asegurar las eliminatorias por el ascenso contra Las Palmas, Castellón, Éibar, Burgos y un Andorra junto al Córdoba que, aunque con opciones remotas, todavía no han dicho su última palabra. No se recuerda una temporada como la actual en la que tantos equipos mantengan esta lucha encarnizada no ya por el ascenso, sino por meterse en los llamados ‘play-off’ de ascenso.
Les digo una cosa, con el tren del ascenso directo casi imposible de coger, el Málaga puede ser el equipo menos deseado por el resto de los rivales en los cruces por subir a Primera.
PD Mando un saludo a los chavales del equipo 4ª Cadete B del Malaka a los que tengo la inmensa fortuna de entrenar. Nunca olvidaré lo vivido durante la semana pasada. Gracias.

3 Comentarios
Semilli
Qué barbaridad lo de este Málaga. Hace no tanto parecía que estábamos destinados a jugar los partidos con calculadora en mano para ver cuántos puntos faltaban para salvarnos, escuchando cada semana que el objetivo era ‘sufrir lo menos posible’, que la plantilla era cortita, que había que tener paciencia y que bastante hacían los chavales. Y míranos ahora: a tres jornadas del final hablando de playoff, de rivales que no quieren cruzarse con nosotros y de un equipo que compite como si llevara años preparado para esto. El fútbol tiene estas cosas… y la hemeroteca también. porque hay que reconocer que el malaguismo tiene mérito. Nos pasamos media temporada escuchando análisis dramáticos, discursos prudente y explicaciones casi pedagógicas sobre porque había que asumir que este año tocaba sufrir. Algunos practicamente nos preparaban practicamente para visitar campos de primera RFEF otra vez y resulta que el equipo se ha empeñado en hacer justo lo contrario: competir, creer, enganchar a una afición que ya habia aprendido a protegerse de las ilusiones.
Y lo de Joaquin Muñoz merece un capítulo aparte. Que bonito eso de recordar a «Joaquinito» en la Unidad, porque el fútbol tiene algo poético cuando un chaval del barrio termina levantando a la Rosaleda con un golazo. Aunque también tiene algo irónico que muchas veces aquí se valora más al futbolista cuando triunfa fuera o cuando ya no hay más remedio que rendirse a la evidencia. Ahora todos sabíamos que Joaquin tenia desborde, caracter y capacidad para decidir un partido, ahora claro. También me ha emocionado muchisimo saber que el fútbol moderno tiene gestos humanos. Brasanac aplaudiendo al ser sustituido y Dotor pidiendo perdón tras la expulsión, verdaderamente conmovedor, a este paso habrá que dar gracias porque los jugadores saluden al público. Hemos normalizado tantas tonterias en el fútbol que cualquier gesto lógico parece un gesto heroico digno de documental. Y que decir de la clasificación: el ascenso directo parece cosa de otros….aunque hace unos meses también parecia imposible que el Málaga estuviera donde esta ahora, asi que igual conviene no ir repartiendo certezas demasiado rápido. Porque eso si que define esta temporada: cada vez que alguien decide lo que este equipo «no puede hacer» van los de Funes y hacen exactamente lo contrario. Lo verdaderamente divertido es ver como ha cambiado el discurso alrededor del Málaga. Antes eramos un equipo limitado, simpático, ahora somos el «rival incómodo». Antes habia que tener paciencia con los chavales, ahora nadie quiere cruzarse con ellos. Antes todo era prudencia, ahora empiezan las cuentas, los análisis de los posibles cruces, y los mensajes de respeto de otras aficiones. Qué rápido cambia todo en el fútbol cuando la pelota entra. Pero sinceramente lo mejor de todo no es ni la clasificación ni los elogios repentinos, lo mejor es ver a la Rosaleda creyendo. Porque después de tantos golpes, tantas decepciones, tanta mediocridad institucional y deportiva durante años, este equipo ha conseguido algo que parecia mucho mas difícil que ascender: ilusionar otra vez al malaguismo. Y cuidado que el problema no es que el Málaga llegue justo al Play off, igual el problema es que nadie sabe como parar a un equipo que juega sin miedo y con una afición entera empujando por detrás. La Rosaleda vuelve a latir y eso si que da miedo. Y recuerden: lo difícil no era soñar, lo difícil era volver a creer.
Alirugo
Resumiendo a tus comentarios Semilli y desde mi humilde opinión, lo resumo diciendo, que nada es verdad ni mentira, que todo depende del color con que se mira.
Semilli
En efecto, «todo es según el color del cristal con qué se mira». Y quizá ahí reside la grandeza y también la dificultad de opinar: cada persona observa la realidad desde sus vivencias, sus certezas y en ocasiones también de sus heridas. Y mi comentario no pretende imponer una verdad absoluta, sino invitar a la reflexión y al diálogo. Porque cuando distintas miradas se cruzan con respeto, incluso las discrepancias pueden enriquecer nuestra compresión de las cosas. Gracias por detenerte a leer y por aportar una reflexión que, además de certera, tiene ese sabor literario que nunca pasa de moda.