
El Pizarrón: El sistema inédito de Funes que tumbó al Sporting
La victoria del Málaga CF sobre el Sporting el pasado sábado dejó resaca en lo táctico, por lo que toca pasarlo por lupa y microscopio en ‘El Pizarrón’. Un partido de esos, llenos de ‘minipartidos‘, que dejó una cantidad innumerable de matices y factores que analizar. Los asturianos arrancaron mejor el partido, poniéndose por delante y siendo mejor. Con la expulsión de Dubasin, Funes fue valiente e introdujo rápidamente a Chupe, ya que el Málaga había encerrado al Sporting en su área. Tras la expulsión de Dotor, apareció el lojeño más intervencionista con la entrada de Ramón y un sistema que acercó a los blanquiazules a la remontada final.
El primer ‘minipartido’: once contra once
El once del Málaga CF dejó pocas novedades en lo táctico, a diferencia del Sporting que inició con una línea de cinco que parecía construida para fastidiar a los blanquiazules. Un sistema que sobrepoblaba el medio para obligar a los de Funes a salir fuera y, además, orientándolos a hacerlo por izquierda, donde Rafita no podía aprovechar para doblar por fuera al ser diestro. Todos estos maticas incomodaban a un Málaga que además no podía presionar al Sporting, que siempre tenía un jugador más por esa línea de tres centrales y que, sin posesión, mordía ante cada balón dentro que jugaban los malaguistas.
El Málaga no supo reaccionar. Brasanac no era capaz de superar ninguna línea, Dotor e Izan estaban constantemente presiones y Rafita, al ser diestro y tener el medio tapado, se quedaba sin opción de salida. Todo esto se acentuó con la jugada del gol visitante. Una gran jugada de los sportinguista, pero con un Gelabert que recibe entre cuatro defensores malaguistas y encuentra a Rosas solo tras aprovechar la espalda de Joaquín. Un gol que no tiene acciones defensivas mal realizadas, pero que mostró la superioridad del equipo de Borja Jiménez.
El segundo ‘minipartido’: once contra diez
Según Juanfran Funes, su peor tramo del partido. El Málaga encerró rápidamente el Sporting y cayó en su trampa: abusar del centro lateral ante un equipo que defiende el área con ocho jugadores. Se realizaron hasta 15 centros en ese tramo, cuando en el área había un 5vs8 desfavorable para los malaguistas. De ahí la entrada de Chupe, igualar en área con dos delanteros para atacar esa línea de tres centrales. Aún así el juego no fluía, no se encontraban espacios dentro y no se generaba nada. Además, se olía la posibilidad de un contraataque peligroso, como el que acabó costando la expulsión de Dotor, por todo lo que hacía mal el Málaga. Abusar de pases horizontales, no acabar las jugadas, los laterales en posiciones altas sin opción de repliegue y los centrales con poca contundencia ante la situación de bloque alto.
El tercer ‘minipartido’: diez contra diez
Funes dejó claras sus intenciones con la entrada de Ramón: solo valía ganar el partido. La entrada del 6 colocaba al Málaga en un sistema nunca antes visto. El equipo cerraba siempre con una línea de tres, formada por Puga, Murillo y Rafita. Esto dejaba los carriles exteriores por completo para Joaquín y Larrubia, mientras que Ramón e Izan se hacían con todo el centro del campo. Este sistema se sostuvo en tres claves. Primero, la capacidad de girar y buscar la profundidad de Ramón. Segundo, la habilidad de Izan para estar en los espacios a la espalda de los centrocampistas rivales. Y, por último, Chupe haciendo de mediapunta en algunas fases del juego.
El Málaga dominó de tal manera al Sporting que hay muchas formas de demostrarlo a través de estadísticas, pero las que más lo harían serían las de Diego Murillo. El central malaguista completo 117 pases, el que más en toda la jornada de LaLiga Hypermotion. Además, 74 de esos pases fueron en campo rival, el que más de toda la jornada de Primera y Segunda División. Y no fue solo eso, fueron 133 toques de balón, cinco recuperaciones y 6/8 duelos ganados. En lo colectivo, 66% de posesión, 24 tiros totales, 2.42 xG, 570 pases, 95 en el último tercio y nueve saques de esquina.
El empate demuestra lo que destacamos del sistema. Ramón encuentra a Chupe entre cinco rivales y este se saca un golazo cuando parecía que el balón se le quedaba atrás. Es cierto que los cambios fueron igualando el encuentro, hasta llevarlo a un tramo de muchas transiciones, sin sistema e influencia de los entrenadores. Aún así, el Málaga se encontró con un gran gol de equipo. Sí, de equipo, porque a pesar de ser una gran definición de Joaquín, el de Miraflores rescata un balón que habían presionado hasta cuatro compañeros. El mérito, al MVP del encuentro con un gol, cuatro pases clave, cuatro regates realizados y tres puntos a la saca malaguista.
