
EDITORIAL | «Fin de ciclo catastrófico para el Unicaja de Ibon Navarro en Liga ACB»
La temporada del Unicaja de Málaga ha sido decepcionante en casi todos los sentidos. Es cierto que todos éramos conscientes de que repetir los éxitos de la campaña pasada resultaba inverosímil.
También sabíamos que estábamos ante un periodo de transición hasta que los nuevos jugadores se acoplasen al grupo y otros, que ya estaban, diesen un paso hacia adelante que nunca dieron para suplir la responsabilidad y competitividad de quienes se fueron.
Otra realidad incontestable ha sido la plaga de lesiones que ha sufrido Unicaja esta temporada y que ha condicionado, en numerosas ocasiones, cualquier planteamiento técnico en los partidos.
Y la planificación, pues es obvio, con los resultados en la mano, que ha sido muy desacertada, aunque a priori a casi todo el mundo le pareciese lo contrario.
Quizás el beneficio de la duda sobre el equipo y su entrenador, que se han ganado con creces en unas temporadas que ya son históricas para el club, unido a que, mal que bien, se iban cumpliendo los objetivos mínimos exigibles, provocó la nula reacción del presidente, Antonio Jesús López Nieto, para tratar de cambiar el rumbo, sobre todo en la Liga ACB.
La confianza en Ibon Navarro, leyenda del Unicaja para toda la vida, resultó ser, al mismo tiempo, una condena excesiva y definitiva para la entidad cajista.
No digo que López Nieto no interviniese, sino que lo ha hecho demasiado tarde y, como en el caso de Chris Duarte, cuando ya el incendio era inextinguible.
El técnico vasco, ante la dificultad y la desacertada planificación de la plantilla, no ha sabido, o no ha podido, reaccionar de la mejor forma posible.
Sus salidas de tono en las ruedas de prensa o sus declaraciones en aquellos medios de comunicación a los que se ha dignado acudir esta temporada no le han ayudado ni a él ni, mucho menos, al club. Primero, porque no ha transmitido seguridad alguna respecto a su continuidad en el cargo; y posteriormente, porque ha tratado de poner a la entidad a los pies de los caballos.
Si la clasificación para la Copa del Rey fue un objetivo cumplido, la imagen ofrecida frente al Real Madrid, sin competir siquiera, dio a la Marea Verde motivos para preocuparse seriamente.
La Final Four de la Basketball Champions League otorgó de nuevo un voto de confianza relativo al entrenador vasco, pero su decisión de apartar a Duarte de la semifinal, la reacción del dominicano y la suspensión de empleo y sueldo adoptada por el club dejaron bien a las claras que, en el vestuario, la Familia Cajista que tantas alegrías nos ha dado había pasado a mejor vida.
Es indudable que un equipo como el Unicaja no puede permitirse, con el presupuesto que tiene, quedarse fuera de los play-offs por el título de la ACB. Quienes me conocen saben que, en cualquier otra circunstancia, yo estaría exigiendo la dimisión del presidente, del director deportivo y del entrenador.
Sin embargo, López Nieto, Juanma Rodríguez e Ibon Navarro han sido los responsables de recomponer un club hundido en la miseria deportiva, destrozado por la peor gestión de su historia en una década y más cerca de su desaparición por la desafección de la propia afición que de cualquier otra cosa.
Es obvio que nuestros tres mosqueteros de la historia, con siete títulos ganados en nueve finales disputadas, se han equivocado por completo en la temporada que finalizó ayer.
Como también lo es que, si fueron capaces de resurgir un club de sus cenizas como un ave fénix, podrían volver a hacerlo. De ello no me cabe la menor duda. Del mismo modo, tampoco puede repetirse una temporada como esta en la Liga ACB, al menos no sin consecuencias graves para los responsables.
Es indudable también que, si queremos competir con cierta igualdad frente a los trasatlánticos de la liga española, este no puede ser el presupuesto destinado a ello.
NO ENGAÑEMOS A LA AFICIÓN
Los milagros deportivos conseguidos en las últimas temporadas no pueden ser exigibles a ningún club y menos aún en las condiciones económicas que tiene el nuestro.
Tampoco es de recibo el ridículo protagonizado por el club en la segunda vuelta, en todos los sentidos.
A la hora de escribir esta editorial ignoro si uno de los mosqueteros, léase Ibon Navarro, quiere seguir haciendo historia con el club que le dio la oportunidad de sentarse en un banquillo de la élite del baloncesto español o si hace ya tiempo que decidió saltar del barco.
Sea como fuere, un proyecto deportivo en manos de Juanma Rodríguez y tutelado en la gestión por López Nieto tiene muchas posibilidades de salir adelante.
IBON NAVARRO TIENE UN PLAN
La frase que tanto ha encandilado a la Marea Verde durante varias temporadas sigue viva en el imaginario colectivo de la afición cajista. De él, y solo de él, depende que la llama siga viva.
Toca ir al rincón de pensar. Dirigentes, jugadores y afición tienen ahora una interesante reflexión que hacer al respecto.
¡SEGUIMOS!

3 Comentarios
Juan leon
Tenemos un gran gestor y un gran conocedor del mercado falta la tercera pata que es la fundación propietaria del club para que cortar contratos y traer jugadores de nivel tienen que aportar bastante más dinero si no tienen o no quieren un espónsor fuerte entrenadores hay muchos nadie es imprescindible
Rafael
A ver si de una vez por todas la fundación y unicaja se mojan y meten más dinero y se dajen de tanta racaneria y sino que dejen paso libre a un sponsor fuerte que si lo hay..
Mucho ánimos a López Nieto y Juanma Rodríguez y por supuesto a Ibon Navarro que desde aquí le pido que se quede.
Juan miguel
Evidentemente estar muy agradecido a jugadores y cuerpos técnico
Nos han dado muchas alegrías y este año aunque jodido no se nos puede olvidar el pasado
Ahora toca recomponer la plantilla ( evidentemente a ser posible con ibón )
Y volver a pelear por todo