
Ramón: «Le digo a la gente que no son conscientes de lo que estamos viviendo»
Dos playoffs en tres temporadas. El Málaga CF volverá a jugar unas eliminatorias de ascenso, pero esta vez no será a Segunda División, sino a la categoría de oro del fútbol español. Un hito para la historia en el que, salvo sorpresa, Ramón Enríquez sí podrá ser partícipe. El de Órgiva no pudo estar en Tarragona en el anterior éxito, pero sí estará en la final ante la UD Almería. Tras el vibrante encuentro ante la UD Las Palmas, el capitán blanquiazul compareció ante los medios de comunicación para analizar los altibajos de su aventura en la entidad boquerona y también lo acontecido en el choque de hoy, donde pudo sentenciar la eliminatoria en el último minuto con un mano a mano que solventó el guardameta Horkas.
Declaraciones íntegras de Ramón
«Creo que es una lástima tener que jugar tan pronto porque la gente no es tan consciente de lo que se ha conseguido. Es un momento histórico y debemos seguir disfrutando de estos partidos como un premio. Es muy complicado que se vuelva a repetir y hay que aprovecharlo».
«Ha sido un camino de altibajos. He tenido muchos momentos duros y esto lo estoy disfrutando muchísimo. Le digo a la gente que no son conscientes de lo que estamos viviendo. Lo estamos disfrutando como niños pequeños».
«Aunque seamos jóvenes e inexpertos en cuanto a números, hay muchos jugadores que llevan mucho tiempo compitiendo al máximo nivel. Hemos demostrado que al fútbol no solo se juega con experiencia. Lo más importante que tiene este equipo es la unión y eso hace que se compense lo que pueda faltar de experiencia o de otras cosas».
«Ojalá hubiese metido. Pero me quedo con la actitud de todo el equipo, incluso de los que no juegan. Ojalá el gol llegue en la final».
«Es algo que hay que ir midiendo mucho. Ha sido una lesión larga y no he tenido continuidad. Todavía no estoy al cien por cien. Es una lesión complicada y se sienten molestias dependiendo del descanso, pero poco a poco me voy acercando a mi mejor versión».
«Para mí aquel año fue muy doloroso. Estuve cuando se descendió y quedábamos tres o cuatro jugadores. La afición estaba herida y esa espina de Tarragona nunca pude quitármela. Ahora tenemos una oportunidad de devolver al club al lugar que se merece».
«Creo que somos uno solo: el equipo y la afición. Los chavales del equipo han estado en la grada y creo que es el día que más personas han estado viendo el partido. Es un orgullo que la gente me pare por la calle y me diga que siente más conexión con este equipo que incluso con aquel que jugó la Champions».
