
EDITORIAL | «Lo romántico es La Rosaleda, la coherencia está en la Universidad»
Hoy podría escribir sobre infinidad de datos técnicos, aforos, negocio, eventos deportivos, musicales, ingresos y mil cuestiones más que avalan que el nuevo estadio de fútbol de la ciudad no se construya en la ubicación actual.
Sin embargo, quiero empezar por lo más elemental y por aquello que nos toca el corazón a casi todos los malaguistas.
Yo amo, quiero y estoy enamorado de La Rosaleda, pero, como todo primer amor, además de permanecer siempre en el recuerdo, termina por no ser nunca el definitivo.
Como miles de vosotros, en este estadio he vibrado, me he emocionado y he podido narrar los mejores y los peores partidos de fútbol de nuestro club, bajo sus diferentes nomenclaturas.
He cantado los goles más impresionantes y también las cantadas más lamentables en defensa.
La taquicardia futbolística en La Rosaleda ha marcado buena parte de mi vida profesional y personal. Aquí dediqué la narración de goles —y de los que aún nos quedan por cantar— a futbolistas insignes y a amigos del alma; algunos ya no están entre nosotros y otros, afortunadamente, siguen compartiendo muchas emociones en blanquiazul.
En Martiricos lloré de tristeza y de alegría, y también me he cabreado en muchas ocasiones. A lo largo de estos más de cuarenta años de trayectoria profesional, yendo y viniendo a La Rosaleda, conocí a mi esposa, Asun. Juntos disfrutamos del nacimiento de nuestra hija, Miriam; la hemos visto casarse con mi yerno, Javier, y aún dará tiempo para que todos disfrutemos, si Dios quiere, de mis nietos.
Pero precisamente de eso quiero hablar en esta editorial de hoy.
Los números económicos y el desarrollado informe preliminar para decidir dónde construir el nuevo estadio de fútbol para la capital de la Costa del Sol son muy elocuentes, y pueden leerlos todos ustedes en las noticias que venimos publicando desde ayer de forma más pausada.
Sin embargo, yo quiero centrarme en los nietos y bisnietos. Perdónenme que lo escriba de forma genérica y no utilice el lenguaje inclusivo; necesitaría muchos más renglones para incluir también a las nietas y bisnietas. Que no se me enfade nadie.
¿Alguno de nosotros nos perdonaríamos a nosotros mismos, a nuestras instituciones o a un inversor privado que les ayudara que se dilapidasen millones de euros en un nuevo estadio que ya fuese pequeño para las necesidades de los futuros malagueños y malaguistas incluso antes de inaugurarse?
Gastarse una millonada en una obra faraónica que, en su ubicación actual, será claramente insuficiente en cuanto a aforo es una falta de respeto a la ciudad y a sus ciudadanos.
¿Hay algún malaguista que se precie de serlo dispuesto a dejar un legado tan ignominioso a sus herederos de un sentimiento tan enorme como el del MALAGUISMO MILITANTE?
Por supuesto que no. Eso resultaría absurdo.
El crecimiento demográfico de Málaga, su área metropolitana y la provincia deja bien a las claras que un aforo inferior a 60.000 espectadores resultaría insuficiente para el crecimiento del club, así como para atender las necesidades de este y de la propia capital costasoleña.
Sin embargo, es materialmente imposible construir un estadio de esas dimensiones en la actual La Rosaleda, como bien ha quedado explicado en el informe y análisis de la UTE formada por Técnica y Proyectos, S. A. (Typsa), y Fenwick Iribarren, S. L., tras la petición contractual de Promálaga al respecto.
La Rosaleda, nuestro estadio, nuestro sentimiento y nuestra vida futbolística se nos ha quedado pequeña, tal y como vaticiné hace ya muchos años.
Para el malaguismo y para la propia ciudad, su aforo limitado impide la organización de grandes eventos deportivos internacionales, conciertos y todo lo que ello conlleva en ingresos económicos, que de otra forma sí se conseguirían.
La movilidad y el transporte, además de crear un nexo de unión extraordinario entre la Universidad de Málaga y el Málaga CF, son alicientes más que suficientes para no debatir demasiado sobre la cuestión definitiva:
«LOS TERRENOS DE LA PARCELA DE LA UNIVERSIDAD SON LOS MÁS ADECUADOS Y COHERENTES PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL NUEVO ESTADIO».
Lo que sí solicitaría a las instituciones es que hicieran todo lo posible por no alargar los plazos de construcción más de lo necesario; tratar de acortar los plazos legales de la futura urbanización de un complejo deportivo excepcional y procurar que lo que puede tardar dos legislaturas en terminarse no pase de una y media.
Eso sí, sin prisa, pero sin pausa.
Málaga, la primera en el peligro de la libertad, se ha levantado de nuevo al priorizar los responsables de sus instituciones al malaguismo y al club por encima de un evento internacional de primer orden, pero que queda muy por debajo del interés general de la ciudad y de su provincia.
Aún estamos de celebración por el merecido ascenso de Juanfran Funes y sus «bichos» a la Primera División del fútbol español. Sigamos disfrutando y sumemos a esa felicidad esta nueva e ilusionante noticia.
¡Memoria, Compromiso y Fe! Sobre todo, esto último.

13 Comentarios
Jorge
Y como se llamaría el nuevo estadio?
Por favor, no penséis Nueva Rodalefa como suelo leer, es una catetada.
Además, el nombre Roaleda debe estar siempre unido al lugar en martiricis, a los varios estadios que allí hemos tenido.
Este será un nuevo estadio, un nuevo lugar y un nuevo proyecto de expansión del malaguismo.
Necesita un nombre ad hoc.
Alfonso Carlos
Propongo tres nombres para el nuevo estadio: La biznaga , La rosa de la sabiduría ,La licenciada Stadium !
Sergiojess
Metiendo presión a la niña con los nietos? Jejej…
Totalmente de acuerdo con su artículo de opinión. Hay que intentar que esos 3 años para poner la primera piedra no se conviertan en 5. Tenemos que aprovechar esta comunión maravillosa entre equipo y afición, pq seamos realistas, no sabemos si llegará a 2032…. Donde estábamos hace 6 años? Mucho ha cambiado desde entonces.
leandro ramirez
Paco de la Torre no va hacer nada, todo es humo y estirar el chicle cara a las proximas elecciones y olvido del mundial que nos quito.
Que habra un futuro Estadio no hay duda porque la Ciudad lo demanda pero no sera con Paco de la Torre ni con su escudero Salado.
Alfonso
Totalmente de acuerdo con tu artículo. Ya que es verdad que aunque tengamos esos sentimientos hacía la Rosaleda hay que pensar en el futuro y hacer un estadio con miras a ese futuro. Así, que acertada la decision y la asignación del sitio.
Alejandro
Antonio Jesús, esta vez suscribo todo lo que dices en su totalidad.
Semilli
La Rosaleda, ese amor de juventud que nos robó el corazón, nos dio taquicardias y hasta nos enseñó a rezar en idiomas que ni existen. Uno crece, la ciudad crece, y llega un momento en que empeñarse en meter un estadio del siglo XXI en Martiricos es como intentar ponerse los vaqueros de cuando teníamos 18 años: mucha nostalgia, pero la tela ya no estira tanto. Lo romántico es quedarse allí, pegados al cemento que nos vio llorar, reír y sufrir más que en muchas relaciones serias. Pero la coherencia, creo yo, hace tiempo que se mudó a la Universidad, donde hay espacio, futuro y, sobre todo, sitio para que nuestros nietos no nos miren como si estuviéramos un poco tocados de la azotea. Imagínate dentro de unos años contándoles que quisimos plantar un estadio gigante en un solar donde ya cuesta aparcar un coche. Nos dirán: “Abuelo, ¿pero qué te pasó por la cabeza?”. Y tendremos que admitirlo: era el malaguismo, criatura. Ese virus bendito que te nubla la razón y te enciende el alma. Pero hasta el malaguismo tiene días de lucidez. Y hoy toca reconocer que La Rosaleda, por mucho que la adoremos, ya no da para más. Que necesitamos un campo nuevo donde quepan los sueños, los goles y hasta las «cantadas». Por eso es fundamental que el nuevo estadio nazca donde Málaga late hacia adelante. Que Martiricos quede como ese amor eterno al que siempre volvemos… pero ya sin pedirle que nos arregle la vida. Y que la fe nos acompañe en este salto, que no es traición, sino evolución. Porque al final, como en los versos buenos y en los ascensos sufridos, hay que saber cerrar un capítulo para que el siguiente sea todavía más glorioso.
Y que cada uno, en silencio, recuerde lo que tenga que recordar… como hace siempre el equipo que nunca se olvida de lo que fue suyo.
James Spader
Buenos días D. Antonio, enhorabuena por el editorial.
Un único ruego; aprovechando su amistad con el Presidente de la Diputación, por favor, dígale que presione dentro de lo posible para que el proyecto del estadio no nazca como todo en Málaga, me refiero a que dentro de 5 años,,,,,55.000 espectadores me parece que cuando termine la obra tendrá que ampliarse inmediatamente. No entiendo realmente qué les cuesta a los políticos hacer las cosas con algo de previsión. (Ejemplo,,,Ciudad de la Justicia, hacen un edificio en 2007 y en vez de prever una quinta planta, ahora ya llevan 2 años llevando juzgados a Muelle de Heredia).
Javisanta
Totalmente de acuerdo,
Hay que ser previsor, y proveer que Málaga crece a un ritmo nuy por encima de muchas capitales.
Además el nuevo estadio debe de hacerse con los criterios UEFAY FIFA para que pueda albergar cualquier eventos deportivos
Marques
Gran artículo señor Merchan y completamente de acuerdo en todo lo que dices.
Jesus Jimenez
Estadio Sebastián Fernandez «Basti» , o Estadio de la Victoria. Sea donde sea espero que se llene cada fin de semana y vea a un Malaga de primera división por muchos años.
Juani del Arroyo
O se hace un estadio cualificado para albergar finales de champions o nos pasará igual que con el Carpena, que ya se quedó pequeño antes de inaugurar. Nuestros políticos son muy cicateros ya que nunca anteponen los intereses de Málaga sobre los de sus partidos. Todo lo contrario que hacen los políticos de la provincia limítrofe que todos conocemos. En fin, que si después del “ridículo mundial” no se han puesto coloraos, no esperemos que las promesas vayan a cumplirse…
jurgen
Cenachero, Viberti, Sol, Cautivo, etc