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La UMA tiende la mano a la Nueva Rosaleda: «Nunca hemos sido un obstáculo para los grandes proyectos de la ciudad»

El pasado viernes, el Ayuntamiento de Málaga, por mediación de su alcalde Francisco de la Torre, comunicó la decisión de que la ampliación de la Universidad iba a ser la ubicación de la Nueva Rosaleda. Tras dicha resolución, Teodomiro López, rector de la Universidad de Málaga (UMA), ha tomado la palabra en la mañana de hoy lunes. A través de la lectura de un comunicado oficial, el rector ha revelado el nulo conocimiento previo acerca del informe que confirmaba el espacio elegido para el futuro feudo malaguista. Sin embargo, ha insistido en que la UMA «nunca ha sido un obstáculo para los grandes proyectos de la ciudad», apostando así por un proyecto que considera «beneficioso» y en el que «todas las partes salen ganando».

En la rueda de prensa celebrada en el edificio del Rectorado, Teodomiro López, junto a Rosario Gómez, gerente de la UMA, y Salvador Merino, vicerrector de Infraestructuras y Sostenibilidad, ha tratado, además del asunto sobre la ubicación de la Nueva Rosaleda, el balance del ejercicio económico de 2025 de la propia Universidad. En este marco, el rector ha destacado la mejora significativa de las cuentas de la UMA con respectos a años anteriores, asegurando su continuo trabajo por «corregir el déficit que nos encontramos al principio».

La UMA, a favor de la ubicación de la Nueva Rosaleda

Una vez llevada a cabo dicha temática, los protagonistas pasaron a tratar la cuestión sobre la decisión institucional de que la Nueva Rosaleda se ubicará en la zona de la ampliación de la Universidad. Así, Teodomiro López ha manifestado su intención de construir una comisión de expertos con el objeto de analizar, de manera inmediata y transversal, la propuesta. Ha reiterado que dicha comisión será «participativa, transparente y abierta a la colaboración de todas las administraciones e instituciones implicadas».

Sumado a esto, el rector ha querido dejar claro que la Universidad nunca ha sido un obstáculo para los grandes proyectos de la ciudad, destacando su reciente historial de contribuciones a proyectos como la construcción del Hospital Clínico Universitario, la llegada del metro a Andalucía Tech o el crecimiento del distrito de Teatinos. En esta línea, ha insistido en que la prioridad de la UMA es «garantizar que la decisión sea compatible con la actividad docente de la Universidad», haciendo especial hincapié en el papel de los docentes y de los propios alumnos universitarios.

“La Universidad de Málaga no ha tomado ninguna decisión, no tuvimos conocimiento previo del informe”

Incluso posicionándose a favor de la resolución que ubica la Nueva Rosaleda en la ampliación de la Universidad, Teodomiro López ha revelado tanto el nulo conocimiento previo acerca del informe institucional que se dio a conocer el pasado viernes en el Ayuntamiento de Málaga como la nula capacidad de decisión sobre el proyecto planteado. Aun así, el rector ha definido como «beneficiosa» la ocupación del futuro estadio blanquiazul en los terrenos de la Universidad, concluyendo con que es una decisión en la que «todos salimos ganando».

Por último, Salvador Merino, vicerrector de Infraestructuras y Sostenibilidad, ha mostrado la vista satélite de la parcela elegida para la edificación de la Nueva Rosaleda. A través de la diapositiva, ha señalado los 140.000 metros cuadrados disponibles, además de destacar la existencia de dos estaciones de metro, tres paradas de autobús (correspondientes con las líneas 23 y 25) y la capacidad de accesibilidad a través de la autovía por las zonas norte, este y oeste.

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Foto: Vista satélite de la parcela seleccionada

Comunicado íntegro de Teodomiro López

Como sabéis, la Universidad de Málaga ha tenido conocimiento de un informe que plantea la posibilidad de ubicar un nuevo estadio para la ciudad en terrenos que son propiedad de esta Universidad.

Acabamos de recibir ese documento y, como corresponde a una universidad pública, académica y científica, vamos a estudiarlo con el máximo rigor desde las perspectivas técnica, jurídica y patrimonial.

Para ello, os anuncio que vamos a constituir de inmediato una comisión de expertos que analizará la propuesta de forma transversal. Será una comisión participativa, transparente y abierta a la colaboración de todas las administraciones e instituciones implicadas.

Quiero trasladar un mensaje muy claro: la Universidad de Málaga nunca ha sido ni será un obstáculo para los grandes proyectos de la ciudad. Muy al contrario. Nuestra historia reciente está estrechamente ligada al desarrollo de Málaga. Hemos contribuido al crecimiento del distrito Universidad-Teatinos, al impulso de Málaga TechPark; el Hospital Clínico Universitario se construyó sobre terrenos de la Universidad; hemos colaborado en la llegada del metro hasta Andalucía Tech, junto con muchas otras actuaciones que han permitido avanzar conjuntamente a la ciudad y a su universidad pública.

Por eso, ante una propuesta de esta relevancia, nuestra posición es la misma de siempre: responsabilidad, diálogo y colaboración institucional.

Nuestra prioridad —y así lo he manifestado hace unos minutos en el Consejo de Gobierno— es garantizar que cualquier decisión que pueda adoptarse en el futuro sea plenamente compatible con la actividad docente e investigadora, con la calidad de vida de nuestro campus y con las necesidades de crecimiento y desarrollo de la Universidad de Málaga en las próximas décadas.

Del mismo modo, velaremos por la adecuada protección y valoración del patrimonio universitario. Gestionamos un patrimonio público y tenemos la obligación de hacerlo con la máxima responsabilidad. Cualquier posible acuerdo deberá responder al interés general de Málaga y, al mismo tiempo, garantizar los intereses legítimos de su universidad pública, porque ambas realidades son inseparables.

Quiero ser especialmente claro en este punto: la Universidad de Málaga no ha tomado ninguna decisión. Lo que hoy comienza es un proceso de análisis serio, riguroso y transparente. Cualquier paso que pueda darse en el futuro deberá contar con todas las garantías técnicas, jurídicas e institucionales y ser plenamente compatible con los intereses de la comunidad universitaria, cuya defensa es, como rector, mi principal responsabilidad.

Afrontamos este debate con espíritu constructivo, con voluntad de diálogo y con la convicción de que las mejores decisiones para Málaga son aquellas que se adoptan desde el consenso, el rigor y el respeto a las instituciones.

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