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Luismi Sánchez: el soldado imperial que fue una inspiración para el ascenso a Primera

Este viernes llegó una noticia que se empezaba a vislumbrar cada vez con más fuerza. Luismi Sánchez deja el fútbol a los 34 años. La lesión sufrida en el primer partido de la pasada temporada ante el Eibar, cuando sufrió un choque fortuito con Montero, le provocó unas secuelas que no le han permitido volver al verde para competir en el fútbol profesional. Una situación sobre la que el vestuario del Málaga CF era consciente desde hace meses. Un palo duro sobre un futbolista capital para el grupo tanto dentro como fuera del campo. Liderazgo y experiencia. Saber estar en los momentos positivos y negativos. Un jugador que llegó el curso pasado a la capital de la Costa del Sol con el gran objetivo de dar empaque a un equipo que era recién ascendido a Segunda División y que estaba sustentado en la juventud.

El centrocampista aterrizó en Málaga después de disputar la final del playoff de ascenso con el Real Oviedo a Primera División. El equipo oventense caía contra el RCD Espanyol. Tras tener que medirse para poder competir en las eliminatorias por intentar ascender a la élite, eligió la capital de la Costa del Sol para continuar su carrera. En la dirección deportiva sabían que se trataba de un jugador que sufría percances físicos durante la temporada, pero era capaz de asegurarte unos 30 partidos de máxima regularidad. Y eso lo cumplió a rajatabla. El Málaga CF de Pellicer sonreía y vivía mejor cuando Luismi estaba en el campo. Cuando era baja, ya fuera por lesión o sanción, el equipo lo echaba mucho de menos y los resultados solían ser negativos. El de Puerto Serrano fue una ficha clave para conseguir la salvación en LaLiga Hypermotion.

Llegaba el segundo curso en la categoría de plata. Luismi tenía plenos poderes en el equipo. Pivote defensivo titular y con un año ya de experiencia en Málaga. Con el crecimiento de jugadores como Izan Merino Rafa Rodríguez, el regreso de Dani Lorenzo y fichajes como el de Dotor, se confiaba en que el ex del Oviedo diera una versión aún más convincente que la del curso anterior. La ilusión por juntar talento alrededor del orden de Luismi, gustaba mucho a La Rosaleda. Pero la primera jornada de LaLiga, en el empate ante el Eibar en casa, un choque con Montero le dejó fuera. Se marchó en camilla y fue la última vez que se le vio sobre el verde. Directo hacia el hospital. Tenía que someterse a una cirugía compleja y muy cuidadosa después de sufrir múltiples facturas maxilofaciales.

Desde que se fracturó el cráneo con el Sevilla Atlético en un duelo ante el Real JaénLuismi tenía la obligación de competir con un especial casco protector. Dicho problema de salud le provocó tener una sensibilidad diferente en la cabeza a la que pueda tener una persona de forma normal. Eso le hacía tener otros protocolos a la hora de vigilarse golpes en el cráneo. Este choque con Montero, en cuanto al daño que provocó en Luismi, por parte de los médicos era comparado como el choque que se sufre en un accidente de tráfico a más de 100km/h. Un golpe terrible. El Málaga CF, sumada a la dura lesión de Pastor, tuvo que ir al mercado a por el fichaje de Brasanac.

Las primeras semanas de la recuperación para Luismi fueron muy duras, pero se veía que se daban pequeños pasos hacia adelante. Aunque ese avance se acabó frenando. Sentía mareos a la hora de ponerse a correr y también tenía problemas de visión en el momento en el que tenía que realizar varios movimientos de cabeza en secuencias muy cortas. Frenazo importante. Desde el club se quería tomar la máxima cautela. La evolución debía medirse en el día a día. Aunque esa falta de progreso, era una mala noticia para Luismi. Aún así, durante todo momento, ha contado con el apoyo del club. El interés por parte de la entidad de Martiricos ha sido total.

El paso de las semanas y los meses no otorgaban avances y eso le descartó para lo que restaba de temporada. Pero los problemas podían ampliarse aún más en el tiempo como, por desgracia, ha ocurrido finalmente. Una lesión que le ha llevado a la retirada del mundo del fútbol con sólo 34 años. Un hecho que dolió mucho al vestuario, pero que le unió. Todo esfuerzo por Luismi. Y el equipo le he acabado haciendo el mejor homenaje: el ascenso a Primera División.

De hecho, en la celebración por las calles del Málaga CF, sus compañeros no se olvidaron de él. Una camiseta con el ’19’ y el nombre de Luismi a la espalda capitaneaba el bus descapotable del equipo. Además, varios jugadores que cogieron el micrófono en los balcones de la Diputación y el Ayuntamiento, también se acordaron de Luismi. Algo que hicieron tanto Alfonso Herrero como Ramón, capitanes del equipo. Además, en varias victorias de la temporada, se vio como el vestuario se fotografió acompañado de cascos en homenaje al centrocampista.

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