
Mourinho: el burro, Pellegrini y La Rosaleda como punto negro
El regreso del Málaga al Santiago Bernabéu no será una visita cualquiera. El enfrentamiento ante el Real Madrid permite echar la vista atrás y recuperar algunos de los episodios que marcaron la primera etapa de José Mourinho en el banquillo blanco. Y el conjunto blanquiazul aparece de forma recurrente en varios de ellos.
Uno de los capítulos más recordados tiene como protagonista a Iker Casillas. La Rosaleda fue el escenario de la primera suplencia del entonces capitán madridista, una decisión que sorprendió especialmente por tratarse de uno de los grandes referentes del vestuario. Mourinho decidió apostar por Antonio Adán y aquella elección terminó teniendo consecuencias inesperadas: el Real Madrid cayó por 3-2 ante el Málaga.
La escena que quedó para la historia fue la del palco. Las cámaras captaron en directo el rostro de Florentino Pérez cuando conoció que Casillas no iba a ser titular. La reacción del presidente madridista, junto a la periodista Mónica Marchante, se convirtió con el paso de los años en uno de esos momentos que las redes sociales recuperan una y otra vez. Casi 14 años después, la imagen continúa circulando.
Mourinho tiene una relación picante con el Málaga
Mourinho defendió después que se trataba exclusivamente de una decisión deportiva. Sin embargo, el tiempo terminó dando otra dimensión a aquel episodio y la relación entre el técnico portugués y Casillas acabaría convirtiéndose en uno de los grandes conflictos internos de aquella etapa del Real Madrid.
Pero la historia entre Mourinho y el Málaga había dejado ya otros capítulos polémicos. Desde su primera visita a La Rosaleda existió tensión. En aquella ocasión, el foco se situó en Jesualdo Ferreira, entrenador malaguista por entonces, después de que trascendieran unas declaraciones realizadas en Portugal en las que se refería a Mourinho en términos poco amistosos, le llamó burro. El episodio provocó tal malestar que Ferreira llegó a vetar la presencia de MARCA en Málaga durante varias jornadas.
También hubo espacio para la rivalidad dialéctica con Manuel Pellegrini. Durante la primera temporada de Mourinho en Madrid, las comparaciones con el equipo que había construido el técnico chileno el curso anterior eran constantes. El portugués no rehuyó el debate y dejó una de las frases que más se recuerdan de aquella época. “Bastaba con pasar la primera eliminatoria de Copa… Si el Real Madrid me echa, yo no voy a entrenar al Málaga. Me voy a un gran club de Inglaterra o de Italia”.
Pellegrini no quiso entrar en la provocación. El chileno respondió con su habitual tranquilidad: “No comento las opiniones de otros colegas”. Una forma de cerrar una discusión que Mourinho, sin embargo, volvería a alimentar meses después.
Fue tras aquella derrota del Real Madrid por 3-2 en La Rosaleda cuando el técnico portugués volvió a ser preguntado por sus palabras. Su respuesta buscó despejar cualquier interpretación personal hacia el Málaga: “Nunca entrenaría al Málaga, como nunca entrenaría a muchos clubes. Soy libre de decidir dónde quiero trabajar. No tengo nada en contra del club ni de la ciudad, simplemente tengo mis preferencias para entrenar”.
Son episodios de otra época, pero forman parte de la historia reciente de los enfrentamientos entre Málaga y Real Madrid. Y ahora, con el conjunto blanquiazul de vuelta en Primera, el Bernabéu vuelve a ser escenario para recuperar una rivalidad que, durante aquellos años, tuvo mucho más que fútbol.
