
POR IMPERATIVO MORAL
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@SuarezRMarca | La Copa del Rey es el camino más directo para ganar un título y participar en competiciones europeas. Es el torneo de la ilusión para los modestos, que sueñan con medirse a un grande y salvar el año económico, pero también para aquellos conjuntos de la élite que visualizan un futuro mejor a poco que les acompañe la suerte.
Una suerte que le ha sido esquiva en este torneo al Málaga. No hay que irse muy lejos para ver lo que ha pasado en las dos últimas temporadas, eliminado por dos equipos de Segunda, justo igual que el rival de esta temporada. Para ponerlo más difícil, además, está la situación clasificatoria y el caprichoso calendario que obliga a los de Míchel a jugarse una final el viernes ante el Levante de Muñiz. De ahí que lo de esta tarde ante el Numancia se vea como un compromiso moral más que un hecho ilusionante.
Jugarán los menos habituales y algunos de los titulares porque no hay más donde elegir. Entre tanta lesión y apreturas de partidos, algunos deberán comparecer sobre el césped para intentar remontar el 2-1 que el Numancia sacó de Los Pajaritos en el tiempo de prolongación. Se necesita al menos un gol y mantener la portería a cero. No es tan complicado, salvo que te llames Málaga y no hayas dejado tu meta imbatida en lo que llevamos de temporada. Veremos si es capaz hoy ante un conjunto bien dirigido por Jagoba Arrasate, que está luchando por el ascenso a Primera, pero que viene de perder 2-1 contra el Real Oviedo.
