
A Funes le salió cruz su revolución en Anoeta
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En las últimas temporadas, el malaguismo se había acostumbrado a los constantes cambios en el once de una semana a otra. Pellicer optaba por mover el árbol y por hacer que todos los jugadores se sintieran importantes y con opciones reales de poder ser titular en cada jornada. Esa percepción cambió con la llegada de Funes. El técnico granadino, avalado por los resultados, ha tenido una columna vertebral en la que ha confiado y a la que ha ido añadiendo cambios cuando las lesiones o las sanciones se lo han exigido. Algo que varió en el duelo ante la Real Sociedad «B». El entrenador blanquiazul sorprendió en el once. Chupe e Izan Merino se quedaron en el banquillo. Dani Lorenzo también, pero el marbellí llegaba tocado por una lesión que le obligó a retirarse del campo en el encuentro previo ante la Cultural. Aaron Ochoa (más esperado), Juanpe y Adrián Niño salieron de inicio en el once. El resto, los de casi siempre. Una revolución que le salió cruz a Funes.
Esa cruz se ejemplifica con los cambios. En el minuto 62, Funes había «rectificado» su alineación. Juanpe, Niño y Ochoa ya estaban en el banquillo. En el caso del ex del Lugo, se trataba de su primera titularidad con Funes en Liga. No jugaba de inicio desde que se lesionó ante el Córdoba CF en el partido de la primera vuelta. Se le vio con más confianza con el balón que sin él. Cuando tenía que perseguir a rivales, se le vio lento. Falto de ritmo. De hecho, realizó varias faltas antes de cometer la infracción que le llevó a recibir la cartulina amarilla. Una amonestación que le acarreó salir sustituido a la media parte. Al inicio del segundo tiempo, Izan Merino ya estaba sobre el verde.
Las tres novedades del once estaban en el banquillo a la hora de partido
En la sala de máquinas, además de Juanpe, también entró Ochoa como novedad. La del irlandés se barruntaba. Fue quién sustituyó a Dani Lorenzo frente a la Cultural. Ante el equipo leonés se le vio con chispa. Teniendo protagonismo con balón. Mejoraba las jugadas y mostró descaro. Se le vio con peso para acabar cimentando la remontada. En el duelo ante la Real Sociedad «B» fue de más a menos. Acabó desapareciendo. Se le vio muchas veces por detrás de la línea de pase y fue muy difícil conectar con él. La peor noticia para él es que también vio cartulina. Es la quinta amarilla en el curso en Liga y cumple ciclo. Es baja asegurada ante el Albacete en La Rosaleda. Por su parte, el ‘22‘ blanquiazul, a pesar de superar una difícil semana de entrenamientos, se hizo notar mucho más.
Y en la punta de ataque, una rotación más que lógica, Niño le ganó la partida a Chupe. Sorprendió en parte porque Funes está apostando fuera de casa con jugar con el doble delantero. El lunes optó por dejar al pichichi en el banquillo. El delantero de Rota bregó y luchó contra los defensas rivales, pero apenas tuvo protagonismo. Chupe, que saltó al campo sobre la hora de partido, dio muchísima más sensación de peligro. Tuvo una gran acción donde la defensa donostiarra sacó el balón bajo palos. A eso hay que sumarle que tuvo en un cabezazo el que podría haber sido el 2-2. Chupe amenazó más que Niño.
Funes sabe que necesita de la mayor amplitud de plantilla para seguir ilusionándose durante la temporada y estar cerca de la zona noble de la tabla. En Anoeta lo intentó, pero le salió cruz.

3 Comentarios
Juanjo
A ver si agita el arbol, porque las matemáticas no son exactas.
Juanjo
No todo es correr como pollos sin cabeza
DON PEPE
LA CRUZ COMENZÓ CUANDO DIJO QUE NO NECESITABA REFUERZOS