
EL NUEVO DISFRAZ DE ADRIÁN
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@SuarezRMarca | Adrián González es uno de los futbolistas que se reivindicó en el partido ante el Celta, el del primer triunfo del curso futbolístico 17/18. Y no fue, aunque también ayudó, por su gol, que llegó en un momento decisivo. De hecho, fue la primera vez en LaLiga que el Málaga se ponía por delante en el marcador, algo que sólo había sucedido en la Copa y no con demasiado buen resultado.
El caso es que, más allá del gol, Adrián recibió por fin el cariño del público que se le había negado hasta ahora. Ser el hijo del entrenador, y más si este está discutido, no es la mejor receta para que los seguidores te aprecien. Su rendimiento, obvia decirlo, tampoco había ayudado para que en este nefasto arranque liguero se ganase los aplausos. En el recuerdo quedan sus actuaciones de la pasada campaña en el Eibar, donde se ganó el cartel de mediapunta con clase y goleador. Nada que ver con lo que ahora se ve del madrileño en el Málaga.
Con el bajo rendimiento que Kuzmanovic -ahora lesionado- y Rolón han dado en el rol de centrocampista defensivo, Míchel ha tenido que sacrificar a Adrián retrasándole muchos metros, alejándole del área rival, y obligándole a ejercer de pivote para dar criterio en la salida de balón y, sobre todo, equilibrio al equipo para que no se rompa. Y aunque ya había tenido que ejercer de apagafuegos en algún partido, han sido los del Numancia y Celta en los que ha partido de inicio en esa responsabilidad.
Ahí no puede brillar de cara al público, es un trabajo mucho más valorado por técnico y compañeros, más sacrificado. De ahí que se pueda hablar de justicia deportiva cuando se elevó por encima de su defensor para marcar su primer gol como blanquiazul. Enloqueció, como el público, y se llevó su primera gran ovación en la Rosaleda.
No será como goleador como destaque Adrián en el Málaga, al menos de momento, pero su nuevo disfraz no le está sentando tan mal como pudiera parecer. Al contrario.
