
El Pizarrón: El exceso de balón largo y los centros laterales condenaron al Málaga
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La derrota en Anoeta deja mal sabor de boca en el Málaga. El foco principal del partido se ha alejado de lo táctico, y por ello toca analizar en ‘El Pizarrón’ qué le faltó para conseguir algún punto. Funes tuvo que introducir algunos cambios en el once por molestias de varios jugadores titulares, y los sustitutos fueron los grandes señalados del encuentro. Además, el Málaga volvió a pecar de lo que hace siempre que no se siente cómodo en un partido: abusar del balón largo. El Sanse hizo un partido serio, plantando cara a los de Funes e incomodándoles donde peor se defienden, en el centro lateral.
45 minutos de pura incomodidad en Anoeta
El técnico lojeño dio entrada a Ochoa y Juanpe por obligación. Dani Lorenzo e Izan Merino arrastraban molestias que no le permitieron ser titulares. Además, Niño sustituyó a Chupete, en lo que se entiende como una rotación normal entre delanteros de un gran nivel. A pesar de los cambios, el Málaga entró bien al partido, aunque la presión del Sanse fue generando cada vez más incomodidad en el equipo malaguista, que se limitó a replegar y robar ante el dominio de la posesión local. De hecho, el gol llega en un buen momento para el Málaga.
Larrubia giró por completo una jugada que inició en la derecha, entendiendo que Joaquín quedaría en 1vs1 en la banda opuesta. Una gran jugada que se culminó con un gran gol del ’10’, pero que llevó al primer fallo blanquiazul. Tras el tanto inicial, el Málaga replicó el plan inicial en vez de querer dominar y dormir el partido. Ahí se sintieron cómodos los de Ansotegi, que encontraron un gol que se veía venir. Ahora sí, y después del gol local, los de Funes dominaron hasta el descanso. Plan inicial fallido si tu jugador que debe mandar no está fino (Juanpe) y ante ese problema no puedes buscar al delantero como vía de escape (Niño).
El inicio de la segunda parte: un espejismo
Con la entrada de Izan entre centrales el Málaga parece encontrar cierta comodidad, pero duró poco. La Real Sociedad B entendió que tipo de partido le interesaba y lo convirtió en un correcalles que los malaguistas no supieron controlar. Ante eso, la solución fue el abuso de balones largos. 25 de 61 pases largos completaron los de Funes. Entorno a un 40% con una cifra de pases que supera por 11 la media pase largo por partido del Málaga. Además, el problema se centra en quién ejecuta este lanzamiento. Porque no es Juanpe queriendo mandar la posesión de una banda a otra, si no la línea defensiva queriendo alejar el peligro. 4 de 14 Herrero, 8 de 13 Murillo y 3 de 13 Montero, quien estuvo especialmente fallón.
En ese contexto el gol podía caer para cualquiera de los dos equipos, aunque el equipo blanquiazul se limitaba a buscar a Larrubia y a Joaquín para que hicieran alguna maravilla. Ahí el balón parado desequilibró la balanza y, como siempre, lo hizo contra el Málaga. El Sanse exhibió un gran conocimiento de las dificultades de Alfonso Herrero en el centro lateral. De los cinco saques de esquina, cuatro fueron directos, tensos y cerrados hacia una aglomeración de jugadores que molestaba al guardameta. El que no, acabó en gol e inició con Carrera molestando al portero. Ya son 16 los goles encajados tras centro, que significan el 52% del total (31).
La reacción del Málaga no fue suficiente
Se reaccionó bien tras la expulsión de Gorosabel. En esos minutos el Málaga completo 102 pases por los 26 del Sanse. Además, realizó 15 centros y 8 disparos. Dani Lorenzo cogió la batuta y movió el balón hasta generar situaciones de ventaja, sobre todo en las bandas. En esa tesitura, Chupete tuvo hasta tres ocasiones para colocar el empate en el marcador, que cualquier otro día se habría dado. Aún y a pesar de todo esto, faltó idea. Se ve claro cuando Jauregi está 16 minutos sobre el césped y únicamente realiza un toque de balón. Las bandas repletas de jugadores a pie cambiado no beneficio a los centros y no se buscó una solución.
