
El Pizarrón: La cuenta de la vieja de Funes al detalle
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El Málaga firmó en Gijón, seguramente, uno de sus mejores partidos de la campaña, y gracias a la mano de Funes y toca analizarlo en «El Pizarrón». El equipo manifestó un juego ofensivo que no se había visto en toda la temporada para vencer a un equipo que llegaba en un gran momento. A pesar del cambio de sistema, el Málaga de Funes tiene una idea de juego que se asiente en tres bases: control de la posesión para atacar, superar en los carriles interiores y construir dentro para acabar fuera. Desde el día uno, el lojeño ha tenido claro su «plan» y ha trabajado para que los jugadores crean y jueguen como lo hacen ahora.
La cuenta de la vieja dominó la primera parte
Funes acertó de llenó con la alineación inicial. Niño en la doble punta dio al equipo la posibilidad de ser más agresivos y ayudó a Chupe en la brega con los dos centrales. Por otro lado, Ochoa en banda izquierda equilibró el centro del campo con sus internadas y el equipo no echó en falta la figura de un tercer centrocampista. Experimento aprobado para el granadino. Además, el equipo no defendió en 4-4-2 lineal, si no que lo hizo en rombo para poder morder más arriba. Dotor jugó por delante de Izan Merino y dejó al canterano siguiendo a Gelabert. Tras el tramo de igualdad, donde el Málaga abusó del balón largo (13/37), el equipo empezó a llevar el partido donde de verdad quería.

Y de ahí nació el gol. Todo empezó haciendo que Izan y Dotor jugaran con balón para que sus compañeros se encontraran más cómodos. El gol se cocino a fuego lento, mediante la tranquilidad con balón, atraer al contrario y superar. Larrubia recibió de espaldas, superó al rival y generó la superioridad. Una vez llegó al área rival tenía generada la situación de 1vs1 y el área cargada con Niño y Ochoa, que limpiaron la zona para llegada en el punto de penalti de Chupe. Aún así, esta no fue la mejor jugada. La siguiente al gol el Málaga juntó 21 toques en un minuto, todos los jugadores intervinieron y la jugada acabó con un remate al larguero de niño.
Funes, y el Málaga, cayeron de pie
El Sporting inició bien la segunda parte, como era de esperar. Ahí es donde toca destacar el gran trabajo defensivo que realizó el equipo en su plenitud. Larrubia y Ochoa fueron claves en el seguimiento sobre los laterales rivales. Tanto Dotor como Izan fueron clave para secar a Gelabert, pieza clave del equipo rival. Por último, la línea defensiva en su totalidad realizó un gran partido: Puga (10 contribuciones defensivas y 5/12 en duelos), Murillo (13 y 7/8), Einar (9 y 5/8) y Rafita (13 y 8/9), con un mérito especial jugando a pierna cambiada.
Y es que en el momento actual del equipo todo cae de cara. Tras dos jugadas que caen a favor, con el gol anulado y a posibilidad de tener un penalti en contra, el equipo encuentra el segundo gol. Herrero lanzó sin pensarlo en largo para que Chupete la peleara. Y a pesar de no conseguir nada, en esa misma jugada el equipo siguió mordiendo arriba. Robo, ocasión clara y gol de rebote. Una jugada que demuestra la importancia de la garra y perseverancia del equipo, sumado al olfato de dos delanteros como Chupe y Niño, que de nuevo brilló definiendo al primer toque.
Un cierre de partido ejemplar del Málaga y de Funes
Tras el gol Funes reestructuró el equipo. Rafa le dio consistencia al centro del campo y Joaquín amenaza al espacio. Ante el arreón del Sporting el Málaga no sufrió, solo el penalti que cometió Einar dio la posibilidad a los locales. Pero, tras le expulsión, de nuevo Funes habló con los cambios. Entrada a Lobete antes que a alguien para sostener y le dio resultado. El primer toque del vasco fue el 1 a 3 definitivo.
El Pizarrón: La cuenta de la vieja de Funes al detalle
Funes ganó mucho tiempo con la victoria ante el Mirandés y el empate contra el Valladolid. Ahora ese tiempo ha tenido su recompensa. El equipo firmó una auténtica exhibición ofensiva y un partido de muchísima solidez defensiva. El cambio de sistema dio resultado, y por mucho que Funes se esfuerce en explicarlo simple, ese cambio supuso mucho más. Confianza en la doble punta, oportunidad para Ochoa y la clarividencia para demostrar que, juegue quien juegue, el equipo va demostrar un nivel altísimo.
