
En el manicomio todo puede pasar…
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El partido del Málaga contra el Huesca fue una locura de esas de manicomio que uno recuerda aunque pasen décadas. Como aquel 4-6 contra el Hércules del año de Muñiz. Son partidos que pasan a la historia y que, cuando transcurren los años, uno acaba recordando dónde y con quién lo vio. Esta vez el fútbol sonrió a los malaguistas. Este fútbol de Funes, de marcar un gol más que el rival aunque este te pueda marcar cinco, es muy atractivo, aunque alguno puede que muramos de un infarto en las 12 jornadas que quedan por delante.
Bien está lo que bien acaba, dice el refrán. Personalmente, creo que el Málaga debe aprender de los seis goles encajados ante dos equipos de la zona baja como Valladolid y Huesca. Demasiados errores en la defensa y a balón parado que pueden darte dolores de cabeza ante rivales de la zona alta o en un playoff si finalmente se da el caso en el mes de junio.
Quitando este pequeño lunar, que solo es lunar si no eres capaz de golear, todo lo demás está de lujo. El Málaga es una máquina de atacar y generar ocasiones de gol. De no ser por Dani Jiménez, al descuento en Martiricos se habría llegado con un 5-1 en el marcador. Larrubia parece un mago criado en el Romaluz, Chupete el Rey Midas del área y Joaquín Muñoz ha destapado el tarro de las esencias en las últimas jornadas. Ese torbellino de caudal ofensivo, unido a los pases de Dotor y Dani Lorenzo y a la ayuda goleadora de Niño, venido a menos, pero con siete goles en su cuenta.
Un manicomio para todo…
Estamos preparados para disfrutar de los 36 puntos que hay en juego de aquí a que termine LaLiga Hypermotion. En el manicomio en el que se ha convertido el Málaga todo puede pasar, y cuando digo todo es todo. Lo bueno y lo malo. Convendría dejar cerrado el tema del entrenador y del director deportivo antes de que nos metamos en el Tourmalet de abril.
No sé a qué espera el presidente postizo del club de Martiricos para mover ficha. El objetivo debe ser llegar a la recta final hablando única y exclusivamente de fútbol. El entrenador ya ha dicho que quiere seguir y al director deportivo le has dejado firmar contratos de renovación, bien hecho, hasta 2028 y 2029. ¿Qué sentido tiene que no esté el club trabajando ya de cara al próximo curso? En fin, preguntas que a uno le vienen a la cabeza y creo que no soy el único. La plantilla ya ha hablado en el césped y en los despachos.
