
ESTE MUERTO ESTÁ MUY MUERTO
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@SuarezRMarca | El Málaga está muerto. Se ha certificado en Leganés, donde el equipo blanquiazul volvió a demostrar su incapacidad manifiesta para respirar por sí solo y terminó perdiendo la poca vida que tenía. Lo peor es que no ha pasado a mejor vida sino que irá al infierno, pero en unos meses. Antes le espera un purgatorio de once jornadas, un sufrimiento para unos aficionados que han demostrado estar muy por encima de la calidad de una plantilla acabada y cuyo futuro se presenta más negro que el del propio club.
Cierto es que el primer gol en Butarque no debió subir al marcador por fuera de juego de Diego Rico, el que centra para que Eraso remate; y cierto es que el segundo tanto, el del disparo de Amrabat desde la frontal, toca en la línea de cal del área pequeña y hace que Roberto -que de reflejos anda justito- se lo termine comiendo. Pero, a fe de ser sinceros, quedarse con que el Málaga perdió por el árbitro o por la mala suerte es un argumento pobrísimo. Como extender esa justificación a toda la temporada. Si los blanquiazules son últimos, con sólo 13 puntos de 81 disputados, es por sus propios deméritos.
Y lo es porque los de José González no demostraron nada. En defensa concedieron muchos espacios, los suficientes para que El Zhar, Amrabat y compañía campasen a sus anchas; y en ataque, pues nulos, romos, impotentes. Dos disparos de Rolan en la primera parte -imperdonable fallar el primero a puerta vacía- y luego el vacío. La titularidad de Bueno no trajo nada nuevo, en gran parte porque el Málaga siguió con su mismo sistema y con su mismo rácano planteamiento: esperar atrás y salir a la contra, aunque ese contragolpe tenga que iniciarse a 60 metros de la portería rival. Imposible hasta para Usain Bolt y muy fácil para los Rubén Pérez o Gabriel, que apenas tuvieron resistencia en la parcela ancha. Al descanso se llegó con 0-0, pero la segunda mitad no hacía presagiar nada positivo.
Y así ocurrió porque así llevamos ocho partidos, los ocho que lleva dirigidos el técnico gaditano, cuyo discurso y argumentos hace mucho que ya no tienen credibilidad. Seis derrotas consecutivas y sólo 2 puntos de 24 posibles son hechos suficientes como para hacérselo mirar. Ni el planteamiento inicial funciona, por lo que lo trabajado durante la semana no tiene validez, ni los cambios sobre la marcha mejoran nada, más bien todo lo contrario pues el plan B no existe. Pasar del ostracismo a Juanpi a usarlo el revulsivo, cargarse a Lestienne por vete a saber qué razón, insistir en En-Nesyri como gran esperanza ofensiva… Está perdido y los jugadores, muchos de los cuales ya no creen en él, más aún.
Quedan once jornadas y el Málaga tendría que ganar, si es que los de abajo siguen sin ganar, al menos siete victorias. Recibiendo en casa a los grandes, como al Barça y al Madrid, y yendo a visitar campos de rivales directos como el del Deportivo o Levante no son la mejor manera de salir de un pozo sin fondo. Ya no hay esperanzas, la defunción ha llegado.
LEGANÉS: Cuéllar; Zaldúa, Bustinza (Muñoz, 86'), Siovas, Diego Rico; Gabriel (Gumbau, 92'), Rubén Pérez; El Zhar, Eraso, Amrabat (Omar, 87'); Beauveu.
MÁLAGA: Roberto; Rosales, Luis Hernández, Miquel, Ricca; Rolan, Iturra (Kuzmanovic, 66'), Lacen, Chory Castro (Juanpi, 69'); Bueno (Ideye, 59'), En-Nesyri.
GOLES:
1-0, min. 54: Diego Rico recibe en claro fuera de juego, centra sin oposición y Eraso se adelanta a todos los defensas para marcar de cabeza.
2-0, min. 62: Amrabat recibe en la frontal del área, dispara, el balón bota justo en la línea de cal del área pequeña, Roberto no reacciona bien y termina comiéndose el gol.
