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TÓCALA OTRA VEZ, MÁLAGA, TÓCALA OTRA VEZ

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El Málaga cerró virtualmente la permanencia con el 2-0 al Villarreal. Foto: www.lfp.es

@CesarRadioMARCA | Había una vez un equipo en la Costa del Sol que jugaba como los ángeles. Hablaban de un tal Cazorla, de un tal Isco, de un tal Joaquín… desde la noche del lunes por fin se puede hablar otra vez en presente en La Rosaleda. Valga la jugada del segundo gol del Málaga para confirmarlo. La tocó Darder, vaya futbolista, para habilitar a Amrabat con autopista por delante por el carril izquierdo. Superó el tulipán marroquí a lo Bale los límites de velocidad permitido, marchándose con suma limpieza de un rival desesperado por cazarle. Esperó tomándose un té la llegada de algún compañero y apareció quien había comenzado todo, un Darder estratosférico para ponerle la guinda al pastel.

 

Y así consiguió la salvación el Málaga. Jugando el fútbol asociativo, de toque, el que un día le llevó a la Champions. En esta ocasión el premio no era tan goloso, pero sí más que importante. Porque necesitaba el equipo, y también el club, cerrar cuanto antes la permanencia y poder pensar con todos los sentidos en la próxima temporada.

 

Para conseguirlo, para vencer al Villarreal, fue clave el planteamiento de Schuster. Si lo merece se dice. Y sus jugadores reflejaron todo lo que el alemán había dicho en la previa. Hay que ser intensos y no dejarles respirar. Hecho. Hay que quitarle el balón. Hecho. Hay que impedir que jueguen por las bandas y que nos ganen la espalda. Hecho. Y así maniataron los blanquiazules a los de Marcelino, que están esperando como agua de mayo, literalmente, el fin de temporada.

 

En el Málaga todo era felicidad. Marcó Roque Santa Cruz un gol que llevaba mereciendo muchas semanas. Es su sexto, muy poco para un ariete, cierto. Pero su trabajo en beneficio del equipo es sensacional. Apenas cinco minutos de partido y los locales vencían 1-0. Willy hizo su habitual parada para dejar las cosas como estaban y ya no apareció hasta que la afición coreó el habitual “Willy, selección”. Pero ante el Villarreal se merecieron selección todos. Desde Gámez a Amrabat, desde Antunes a Samu. Y no me olvido del impecable acierto de Angeleri y Flavio en la zaga, del trabajo enorme de un exhuberante Camacho. Y, sobre todo, de un Duda que vive una tercera juventud. Su clase minimiza los efectos físicos de la edad. Y vaya clase la del portugués. Hasta que le aguantó la batería fue de lo mejor del Málaga. Lástima que Asenjo no dejara meterse el gol del año desde el centro del campo porque a Duda lo sacan a hombros.

 

Sólo hubo un pero en la rotunda victoria, la expulsión de Amrabat. El holandés se enfadó más de la cuenta con el árbitro por no pitar una falta que era inexistente. Hasta en tres ocasiones le hizo el gesto al colegiado de que se pusiera las gafas. Lo que se puso el árbitro fue muy enfadado y le mostró la roja directa. Veremos cuántos partidos le caen. Por si acaso, la afición le ovacionó como se merece. Como también hizo con el resto de los jugadores que se abrazaron en el centro del campo cuando llegó el final del partido y, con él, la permanencia en Primera división en una complicadísima temporada.

 

Hay en la Costa del Sol un equipo que juega como los ángeles…

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