
HOGAR, DULCE HOGAR
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@SuarezRMarca | No hay nada como el hogar, sentirse a gusto y respirar el aire que uno conoce acompañado de los seres más cercanos. En La Rosaleda, el Málaga se siente así, cómodo y confortable, sabedor de que cualquier dificultad que ponga el rival de turno podrá superarse con ambición y ganas y, por si acaso, con ayuda ambiental. De esa que es capaz de levantar el vuelo e insuflar energía donde ya no quedan.
Dos jornadas a domicilio consecutivas, en El Sadar y El Molinón, han rasgado las vestiduras del líder que se fue de Málaga y que vuelve en cuarta posición, a un punto del 'usurpador' del trono, pero ya con tres equipos por delante. Que esto no es como empieza sino como acaba es tan cierto como que aún habrá más altibajos en esta maratoniana competición.
Como cambios también habrá. Muñiz recupera a un triángulo mágico para él. Con su capitán, Ricca, en el lateral izquierdo, y con el regreso de su doble pivote fetiche, N'Diaye-Adrián, el equipo se siente más seguro. Ahí atrás es, precisamente, donde el Málaga ha sido incapaz de imponer su habitual fortaleza ante Osasuna y Sporting. Y por ahí comenzará a intentar ganar a un Nàstic que intenta huir del pozo.
Enrique Martín tiene ante sí el más difícil todavía, con un equipo plagado de ex malaguistas: Albentosa, Javi Jiménez, Abeledo e incluso Uche, si bien este último no estará en Málaga. Los de Tarragona son últimos y no dan sensación de poder salir del pozo a corto plazo. Pero su punto de inflexión podrían tenerlo en La Rosaleda si son capaces de dar la sorpresa. Porque eso sería si ganan a un rival que ha vencido los seis partidos jugados como local.
