
LA MEDICINA ESTÁ EN EL PIZJUÁN
Compartir esta publicación
@JuanjeFernandez || Casi todos los venenos tienen su antídoto, así suele estar establecido. El Málaga sigue buscando el suyo mientras pasan las jornadas en el calendario liguero. El equipo de Míchel arrancó ayer una nueva semana de trabajo con la mente puesta un nuevo escenario. El Sánchez Pizjuán de un Sevilla en racha espera, jornada de Champions de por medio, la visita de los blanquiazules. Un partido especial en la Costa del Sol que puede poner fin a la racha negativa en todos los aspectos. La moral ya no está tan baja, pero tres puntos frente al equipo hispalense.
En el entorno malaguista creen que ganar un partido es esencial para que los chicos de Míchel arranquen de manera definitiva, pero además hacerlo en el campo de unos de los rivales andaluces supondría un doble golpe encima de la mesa. En Martiricos ven el partido del sábado como una opción de conseguir una amnistía de una afición que estaría dispuesta a hacer borrón y cuenta nueva tras el horrible comienzo de campaña. Así ha aleccionado el técnico a sus jugadores en este comienzo de semana. Míchel ha estado en el otro bando y sabe que la motivación de los suyos estará a tope tras la heroica remontada del pasado sábado ante el Athletic.
La visita al Pizjuán fue en otra época algo dulce para los malaguistas, sin embargo los blanquiazules no ganan allí desde la temporada 2012-2013. Se trata de la única victoria en territorio sevillista del equipo malacitano en lo que va de década. Aquel curso Eliseu y Demichelis consiguieron tres puntos que aupaban al Málaga a posiciones de Liga de Campeones. Manuel Pellegrini comandaba una plantilla que tenía en Isco a su principal estrella de futuro. El final de la historia ya es sabido por todos. Ganar supondría un pequeño viaje al pasado y esa pastilla que todo enfermo necesita.
Mirando a la temporada pasada el recuerdo es mucho más amargo. Juande Ramos firmó su sentencia en la Costa del Sol tras un horrible partido ante el Sevilla de Sampaoli. Diez minutos transcurrieron desde el primer tanto obra de Vietto hasta el cuarto de Vitolo. Una goleada que fue un puñal en el corazón de los boquerones y que supuso además la ruptura total entre el manchego y la afición blanquiazul. Juande lanzó un pulso a Kameni, que venía siendo suplente en los últimos partidos, y aquel día lo perdió. Boyko fue el damnificado de la guerra entre el preparador y el camerunés. Aquel fue el último partido de LaLiga para Juande en Málaga. Tras el 4-1 llegó la eliminación en Copa ante el Córdoba y a la vuelta del parón navideño fue Marcelo ‘Gato’ Romero quien se sentó en el banquillo en Vigo.
