
Las imágenes de la felicidad en Martiricos
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Una Rosaleda teñida de imágenes blanquiazules. Más de 23.000 almas animando a su equipo pese a la lluvia y un sueño que perdura en el tiempo de la mano del ‘Funes Buque’. El Málaga CF consumó su sexta victoria consecutiva con un chaparrón de buen fútbol ante un rival directo como el Burgos (3-0) y poco a poco, los puestos de ascensos parecen dejar de ser una utopía para convertirse en una realidad. Una fiesta que empezó con todo el estadio haciendo retumbar los cimientos de La Rosaleda cantando el himno a capela, previo al emotivo y respetuoso minuto de silencio en honor a todas las víctimas afectadas por el accidente ferroviario sufrido en Adamuz y Gelida. Poco después de que el balón echará a rodar, los miles de malaguistas presentes tampoco se olvidaron del pequeño Kylian y le mandaron un precioso mensaje de ánimo al ‘guerrero’ prebenjamín del CD Tiro Pichón.
Las obras de arte de Chupete y Larrubia grabadas en imágenes
El envite se mantuvo con las fuerzas repartidas entre ambos conjuntos hasta que pasada la media hora de partido, el templo blanquiazul se vistió de museo para albergar una obra de arte por parte del ’10’ boquerón. David Larrubia recogió el esférico escorado en la banda diestra, burló a su rival y, prácticamente sin ángulo, la puso en la escuadra del palo largo, para posteriormente, lucir su dorsal a las gradas de Martiricos. La euforia era palpable y llego a su culmen apenas cinco minutos después. Chupete se elevó al cielo de Málaga para mandar a guardar un imperial cabezazo que dejó petrificado a Cantero.
Ya en la segunda parte, el Burgos arremetió con ímpetu, pero no fue suficiente para frenar al ‘Funes Buque’. Eso sí, Alfonso Herrero tuvo que ponerse su tradicional traje de ‘Santo’ en un par de ocasiones para impedir que los de Ramis recortaran diferencias. El Málaga CF resistía a los arreones burgaleses y pese a la diferencia a favor en el electrónico, mantenía su punto de mira en la portería rival. Y a cuatro minutos del final, Adrián Niño, que acababa de ingresar al terreno de juego, puso la guinda a la goleada con un derechazo cruzado desde la frontal que encaminó la fiesta que se iba a vivir en La Rosaleda al término de la velada futbolística.

El cielo se apaciguó y el verde enloqueció. A ritmo de cánticos y aplausos, los suplentes del Málaga CF saltaron desde el banquillo para fundirse en la celebración con los demás compañeros cerca del Fondo Sur, mientras algunos jugadores y miembros del cuerpo técnico del Burgos mostraban de forma vehemente sus discrepancias hacia el colegiado. «Una pasión, dentro de mí, mi corazón, late por ti… Lolololo», fue la sonata que puso el broche final a una noche para el recuerdo que sirve como otro paso más para lograr el ansiado sueño.





















































1 Comentario
Marques
El ayer es historia,el futuro un misterio y el hoy un regalo por eso le llaman presente ,,,,,,, creo que Funes lo ha dicho y la ha transmitido muy clarito y los jugadores son los primeros que han captado el mensaje de Funes.Pues eso es lo que tenemos que empezar hacer todos los aficionados dejar de mirar atrás y dejar de pensar en el futuro y disfrutar el hoy que es nuestro regalo.