El primer objetivo del nuevo Málaga

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Sekou, segundos antes de anotar el 2-1 de cabeza
Sekou, segundos antes de anotar el 2-1 de cabeza // Marilú Báez

El Málaga se quiere quitar de encima una maldición. Desde el pasado mes de noviembre, los blanquiazules no ganan en La Rosaleda. Una pesadilla que lleva durando demasiado tiempo y que provocó que la campaña anterior el equipo luchase por no bajar a Primera RFEF. Este curso la película no se quiere que sea de miedo. Para eso, hay que ganar en La Rosaleda. Esto no lo consiguió Natxo González y de momento tampoco lo ha conseguido Guede. Desde el 20 de noviembre, los malaguistas no ganan delante de su gente. Curiosamente fue ante Las Palmas en una racha pocas veces vista antes en Martiricos. 

Del equipo que salió titular aquel día quedan pocos efectivos. El Málaga saltó al campo con Dani Martín, Víctor Gómez, Juande, Pey, Javi Jiménez, Ramón, Escassi, Paulino, Antoñín, Roberto y Brandon Thomas. Solo el lateral izquierdo apunta a repetir de aquella victoria. El partido se resolvió con los goles de Antoñín y Sekou. El delantero de Granollers remató de cabeza un centro vital de Ramón para ganar el choque en el minuto 86. Ahora es el turno de Guede para romper una maldición que al argentino le tiene muy enfadado.

El entrenador malaguista sabe que lea afición boquerona espera mucho de él. Una de las claves para estar arriba es y siempre será ganar de local. Tras el primer pinchazo en Burgos, el partido ha tomado un matiz todavía más interesante. Guede lo ha dicho claro en sus última comparecencias ante los medios. El entrenador habló de la afición siempre que pudo y el mensaje siempre ha sido de deuda absoluta. Guede es consciente de que salvó al equipo por los resultados que se dieron y esa espina se la quiere sacar de todas las maneras posibles. El Málaga se quiere quitar de encima una maldición y este lunes es el día elegido. 

2 Comentarios

  1. La verdad es que me da miedo el partido.No ganar supondría un palo para nuestras esperanzas de ganar, al fin, un partido en casa y haría un hoyo en esas ilusiones de ascenso, pero como digo siempre:»ojalá me equivoque…y no olvidéis mi entradilla».

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