Con la victoria ante el Cartagena, se tacharon dos cruces del malaguismo: Vencer en día de recibimiento al equipo y acumular dos victorias consecutivas. Maldiciones rotas.
En una temporada tan desastrosa como la actual, el único sustento que tiene el equipo es la afición. Viajar miles de kilómetros para ver al equipo, llenar La Rosaleda…