Juan Carretero, una buena persona, no cabe mayor elogio para un amigo

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Juan Carretero junto con su esposa Rosario, y sus tres hijas, Desireé, Virginia y Rosa Mari
Juan Carretero junto con su esposa Rosario, y sus tres hijas, Desireé, Virginia y Rosa Mari

BENALMÁDENA, y con ella el mundo del fútbol malagueño junto a amigos y compañeros del Puerto Deportivo costasoleño, se entristecieron el pasado viernes 24 de septiembre al conocer la triste noticia del fallecimiento de Juan José Carretero.

Mi amigo Juan, compañero de tantas tertulias en el restaurante que regenta su hermano Sebastián, fue siempre un malaguista confeso y junto a su también hermano Jorge, departimos de lo divino y de lo humano en referencia a nuestro amado club.

Tuvo que abandonar la entidad de Martiricos después de ser campeón de España con Fernando Barranco en el banquillo y otros compañeros, para irse a jugar al Nantes como central a muy temprana edad.

La historia de la cantera malaguista que por desgracia se repite de generación en generación, pero Juan siempre fue un buen maestro de la vida y un entrenador ejemplar, que nunca habló mal de sus futbolistas ni de los dirigentes de los clubes por los que pasó.

Lo disfrute de entrenador en una pretemporada en el CD Churriana, mi patria chica, y más allá de los resultados u objetivos que se pudiesen lograr, era como tener a un profesor atento y preocupado de cada uno de nosotros.

Siempre tenía un consejo que te hiciese mejorar no ya en el terreno de juego, sino en la vida diaria para que pudieses afrontar los problemas que ésta pudiera depararte.

Juan Carretero dejó su sapiencia futbolística en Los Boliches cuando los bolicheros jugaron en la Segunda División B, pero también su psicología como hombre de fútbol impregnaron ese vestuario.

En el Puerto Deportivo de Benalmádena se convirtió en un referente casi insustituible por sus conocimientos y el trato amable con sus compañeros de trabajo.

Para su familia y hermanos que lo han visto luchar hasta la extenuación contra el cáncer de colon y luego contra el maldito virus de la Covid 19, ha sido durísimo en todos los aspectos. Sobre todo porque Juan era un hombre bueno, sin enemigos y con muchos admiradores en silencio.

Sólo hay que constatar el aspecto de la Iglesia donde se ofició su sepelio para darnos cuenta del respeto y el cariño que Benalmádena tenía hacia su persona.

Su esposa Rosario, que gran ejemplo de entereza y abnegado sacrificio has dado en todo momento acompañando y ayudando a Juan a intentar superar tanta adversidad, y sus hijas Desireé, Virginia y Rosa Mari, son las protectoras y beneficiarias de un gran legado.

Juan Carretero con sus padres y hermanos

El legado de la amabilidad y saber estar, que por encima de todas las cosas supo mantener siempre Juan en el día a día de su admirable vida.

Desde estas líneas quiero trasladaros todo el cariño de mi familia y el mío propio, así como el de la redacción de Radio Marca Málaga, que era como su emisora de cabecera.

Y también a mi buenos amigos y hermanos de nuestro querido Juan, mi inseparable Sebastián, mi hermano Jorge y mi maestro de la vida Antonio, así como a Lázaro, Sebis y Alejandro.

No me olvido de Perujo, el descubridor de Isco, tantos años en los fogones del Restaurante Carretero y que me consta que lo está pasando realmente mal en estos momentos de dolor y tristeza,

Rezo para que María Santísima de los Dolores interceda ante el Santísimo Cristo de la Redención y éste a su vez siente a nuestro hermano Juan, a la derecha del Padre, para que desde su tribuna celestial pueda seguir alumbrando la vida de sus hijas y la de Rosario.

“El Señor es mi pastor, nada me falta”, aunque en estas horas y a medida que pasen los días, la ausencia de nuestro amigo Juan Carretero se nos haga insoportable, siempre que lo recordemos estará con nosotros.

¡Descansa en paz!, amigo Juan.

Juan Carretero, una buena persona, no cabe mayor elogio para un amigo.

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