
Nace el I Torneo de Fútbol Sala David Luque Torres
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El legado de David va más allá de una eterna sonrisa, de la inmensa capacidad para abrazar a todos y de una sensibilidad impropia de un niño de corta edad que se involucraba con todo aquel que sufría, incluso a quien aún no conocía.
Luchó Sin Piedad contra la enfermedad y se ha convertido en imbatible más allá de la vida. Su fuerza y su energía son invencibles, hasta el punto de que hoy, casi seis meses después de despedirse, sigue moviendo causas solidarias. Gracias al movimiento Sin Piedad, David sigue recaudando fondos para investigar el osteosarcoma, un cáncer de huesos que afecta principalmente a niños, a 1 de cada 100.000 niños, y es el deseo de David seguir avanzando hacia tratamientos efectivos, diagnósticos más ágiles y, en definitiva, la cura. Hoy esa lucha sigue muy presente.
El grito de guerra Sin Piedad que fraguó con su tío Juan en pleno proceso oncológico y que representa un puño de acero para enfrentar la adversidad, debe seguir guiándonos e inspirándonos.
David quería un tratamiento eficaz, para él y para los otros niños. No se cansó de animarlos, de entretenerlos, de protegerlos en vida, incluso más allá de la enfermedad. Ayudó a integrar al aislado en el colegio, a que los niños ingresados tuvieran dos consolas de Play Station 5 para que el tiempo pasase más deprisa entre los muros de un hospital.
La batalla infatigable de David es hoy nuestro aliento. Para los que esperan la próxima sesión de quimioterapia, para quienes atraviesan un momento difícil o han recibido una mala noticia, también para los que se preparan en el vestuario para darlo todo en el terreno de juego.
