
SOLO DOS SUPLICIOS MÁS
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@Carloshernando_ | Las temporadas suelen empezar a finales de agosto y terminan por mayo, es decir, unos diez meses de competición. Sin embargo, al malaguismo se le está haciendo eterno. Este curso se estira como un chicle que ha atragantado a toda la afición, cansada y harta de ver cómo su club se va por el sumidero de Segunda División después diez años en la élite del fútbol español y haber estado codo con codo con algunos de los grandes de Europa.
Aunque el descenso se veía venir desde comienzos de año, el rendimiento de muchos jugadores que acabarán saliendo al término del campeonato, las decisiones de Husillos en el mercado de invierno o el cabezonerío de José González con su once han enervado a una hinchada que quiere despertar de esta pesadilla y comenzar a construir un nuevo Málaga en la categoría de plata.
Para ello, y desgraciadamente, los seguidores tendrán que abrir sus ojos y enfrentarse a la dura realidad dos jornadas más. 180 minutos donde se repetirán todos los fallos que se han ido cometiendo y que nadie parece dispuesto a aprender, como los errores defensivos contra el Alavés en el último partido en La Rosaleda con el primer tanto que anotó Manu García.
Un Espanyol diferente recibirá al Málaga con el objetivo de David Gallego de celebrar el primer triunfo junto a su afición, mientras que la temporada se cerrará en Martiricos contra el Getafe en lo que se convertirá en un auténtico juicio después de la esperpéntica trayectoria del club. Dos suplicios más que tendrán que aguantar los malaguistas y echar al saco de decepciones.
