Granada se tiñó de blanquiazul en una noche de esas que marcan carácter. El Málaga supo sufrir, supo esperar… y cuando el partido pedía electricidad, apareció Aaron Ochoa. Desde el banquillo, sin hacer ruido, pero con la determinación de quien entiende el momento. Y vaya si lo entendió. El partido estaba para cualquiera. El que…