Me decía mi buen amigo Javi Calvo, hablando sobre el Granada–Málaga, que salvo por lesión, a los buenos futbolistas hay que mantenerlos en el terreno de juego, aunque tengan un mal día. Justificaba esta aseveración al entender que aquellos jugadores dotados de más calidad siempre tienen un destello que puede ser determinante para el desenlace…