El estadio de La Rosaleda y el malaguismo futbolístico tuvieron un comportamiento anoche muy respetuoso con las víctimas y damnificados de la tragedia ferroviaria en Adamuz, pueblo cordobés con una población excelsa en humanidad y saber estar, y que, en medio de un chaparrón incontenible de agua —como si llorase el cielo, primero de tristeza…