Hace un año, una lesión le impidió terminar el torneo de su tierra. Entonces, Bea González se marchó del Martín Carpena entre lágrimas y con una espina clavada. Este sábado, el destino se encargó de ofrecerle la oportunidad de redimirse. Y la malagueña no la dejó escapar. Arropada por su afición y en el lugar…
