
Tengamos memoria y no olvidemos de dónde venimos, a ser posible
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Málaga, ciudad acogedora y extraordinaria donde conviven un crisol de culturas, es también madrastra de lo propio y, en ocasiones, olvidadiza del pasado reciente, al tiempo que en el deporte castiga sin piedad un presente negativo.
Que el Unicaja de baloncesto esta temporada no es el equipo casi irrepetible del ejercicio anterior lo ve el más neófito en materia baloncestística, entre otras cosas porque fue una temporada histórica en todos los sentidos.
Jugadores nuevos que no terminan de acoplarse a la idea de juego del técnico Ibón Navarro o simplemente están faltos de talento o capacidades para llevarla a la práctica. Los hombres clave lesionados o sin poder asumir el rol que se les suponía iban a dar cuando pedían más minutos en cancha, y los que ya se han ido asumían entonces la responsabilidad de hacer lo que ellos no están siendo capaces de realizar.
Errores de bulto en partidos donde Unicaja es el teórico favorito o incapacidad manifiesta, como en el horroroso partido jugado el pasado jueves en la Copa del Rey frente al Real Madrid.
Es obvio que toca ir al rincón de pensar para ver qué no está funcionando, no hay que dudar de ello ni un segundo.
Porque este equipo y quienes lo dirigen se han ganado el beneficio de la duda para varias temporadas, pero también se ha de ser crítico cuando corresponde, aunque en las ruedas de prensa se le lleven los “demonios” a Ibón Navarro con cualquier pregunta, mucho más cuando pierde que cuando gana, como es lógico.
Nadie pide que se le gane al Real Madrid o a cualquiera de los otros trasatlánticos de la Liga ACB, pero lo que es incuestionable es competir y dejarse el alma por el equipo, la camiseta, el escudo del club y, sobre todo, su afición, esa MAREA VERDE, que no se mereció el triste espectáculo que los jugadores dieron sobre la cancha en Valencia.
En el ADN de un club cuyo presidente es Antonio J. López Nieto y en un equipo que entrena Ibón Navarro no existe la palabra rendirse ni el conformismo, por lo que la sorpresa del jueves, no por la derrota en sí misma sino por cómo se produjo la derrota, resulta casi incomprensible.
Sin embargo, no rompamos ni la baraja ni el momento histórico que seguimos viviendo; sería de necios y de muy torpes.
En una temporada de transición este equipo se ha clasificado para la Copa del Rey; ahora es una normalidad, pero no lo fue durante muchas temporadas en tiempos no muy lejanos.
Unicaja se está postulando para tener el factor cancha en los play off por el título en la Liga ACB una temporada más.
En la Basketball Champions League sigue dependiendo de sí mismo para jugar la Final Four en Badalona.
Echen la vista atrás solo cinco temporadas y podrán comprobar que la temporada es magnífica y está dentro de los parámetros presupuestarios de la entidad dueña del club.
Todo lo demás que venga será un premio al trabajo y al esfuerzo del equipo, su entrenador, el director deportivo, Juanma Rodríguez, y el presidente.
Fundación Unicaja Baloncesto fue una sorpresa deportiva que agradaba a muchos en España y en Europa; ahora es una realidad competitiva que molesta a los grandes en muchas ocasiones.
Seamos inteligentes y sigamos creciendo juntos, corrigiendo errores y mejorando lo mejorable; en el deporte no se puede ganar siempre, pero sí estamos obligados a competir por ello.
A fin de cuentas, el mismo trasatlántico que nos barrió el jueves pudo y debió perder perfectamente el domingo en el Martín Carpena ante nuestro equipo.
La MAREA VERDE se merece que sigamos creyendo y nuestro staff directivo y deportivo también.
¡SEGUIMOS!
¡Memoria, compromiso y fe!, sobre todo esto último.
