
UNA DE TANTAS FINALES
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@Carloshernando | Tras la derrota agridulce contra el Real Madrid y el tortazo a dos manos del Numancia en Copa del Rey, el fútbol y sus finales regresan de nuevo a La Rosaleda para otro partido crucial, vital y con mil adjetivos como este para el Málaga, que precisa puntos y sobre todo ante este tipo de rivales directos como es el Levante.
El equipo valenciano tiene varias caras conocidas para los de Martiricos como son Samu García, que ya sonó para regresar a su casa este verano, y Muñiz, ex técnico que llevó al club a su último ascenso a Primera División y que será un enemigo durante noventa minutos. El entrenador asturiano sufre una brecha en un medio del campo con pocos efectivos por las lesiones de Dokouré, Jefferson Lerma y Lukic, aunque con talento en las botas de Ünal, Bardhi y Morales.
Desde la Costa del Sol, la plaga de lesionados afecta a la defensa: Miguel Torres, Juankar, Fede Ricca y un Diego González entre algodones (este último en la convocatoria) dejan en cuadro a un Míchel que parece que gozará de un fichaje próximo para el carril izquierdo. Recio ha podido llegar a tiempo tras descartar una lesión grave en sus isquiotibiales, formando una pareja en la medular junto a Adrián, apercibido como el venezolano Roberto Rosales.
Aun con la tarea pendiente de no encajar, Míchel tiene la duda en la opción de incluir la mediapunta o jugar con Rolan y Peñaranda. Remover el banquillo le salió más que bien al técnico madrileño contra el Deportivo con la salida de Juanpi, Ontiveros y Bastón, tres jugadores con los que se consiguió la segunda victoria de la temporada y que se espera que prolonguen su ayuda para la tercera ante un Levante que no conoce la derrota fuera del Ciutar de Valencia desde hace más de dos meses.
Como dijo Muñiz en la previa, el Málaga ve este partido como una puerta de salida. Más que eso, ganar esta noche es una ventana que dará un poco de oxígeno a un equipo y una afición que necesita aires nuevos y otros tres puntos para el casillero.
