
Una mesa redonda para la historia de la Copa Korac del Unicaja
Con motivo del 25º aniversario de la Copa Korac, el Unicaja Baloncesto vivió una jornada cargada de emoción y nostalgia. El salón de actos del club se llenó para acoger una mesa redonda en la que varios protagonistas de aquella histórica conquista recordaron lo que supuso el título logrado en 2001 en Serbia frente al Hemofarm Vrsac, un triunfo que marcó un antes y un después al ser el primero tanto en la historia del club como para un equipo andaluz en competiciones europeas.
El encuentro estuvo conducido por el entonces capitán, Berni Rodríguez, y contó con la participación de jugadores como Carlos Cabezas, Jean-Marc Jaumin, Mous Sonko y Kenny Miller, además del técnico Boza Maljkovic. También se sumaron, mediante vídeos, Paco Vázquez y Veljko Mrsic.
El presidente, Antonio Jesús López Nieto, inauguró el acto destacando la importancia de mantener viva la memoria del club, subrayando que aquel triunfo supuso el inicio de un camino lleno de altibajos que aún continúa.

Durante la charla, Maljkovic explicó que su objetivo era situar al Unicaja en el panorama europeo. Apostó por el trabajo, el compromiso y el desarrollo de jóvenes talentos ante la ausencia de grandes estrellas, una fórmula que ya le había dado éxito en otros equipos. Además, recordó el valor especial de aquella victoria, al tratarse de la última edición del torneo, y evocó el emotivo gesto del equipo visitando la tumba de Radivoj Korac tras celebrar el título en Belgrado.
Los jugadores también compartieron vivencias personales. Jaumin rememoró el duro golpe de la final perdida en 2000 frente al Limoges y cómo ese aprendizaje impulsó al equipo hacia la gloria un año después. Cabezas destacó el ambiente incomparable del Martín Carpena, mientras que Miller agradeció el apoyo de la afición y el crecimiento del club. Por su parte, Sonko recordó el alto nivel del equipo y la contundente victoria en el primer partido de la final, resaltando el trabajo colectivo.

La afición fue uno de los temas más recurrentes. Jaumin la calificó como la mejor de Europa, destacando su fidelidad en cualquier circunstancia y la atmósfera única que se vivía en el Carpena.
Para los canteranos Cabezas y Berni, levantar ese trofeo tuvo un significado especial. El primero lo definió como un sueño cumplido con toda la ciudad volcada, mientras que el segundo recordó con humor el peso real del trofeo, que le dejó los brazos doloridos tras llevarlo durante días.
Maljkovic ofreció una reflexión más profunda, señalando que el esfuerzo y la entrega hacia los demás siempre tienen recompensa, y que aquel título fue un regalo para quienes apoyaban al equipo.
También participaron otras figuras clave en aquel éxito. El expresidente Ángel Fernández Noriega destacó el cambio de mentalidad que permitió al club aspirar a títulos y ganar reconocimiento en Europa, además de señalar a la afición como el principal valor diferencial.

El entonces director deportivo, Juanma Rodríguez, explicó cómo se construyó una plantilla equilibrada tras la derrota de 2000, combinando experiencia y juventud, lo que permitió formar un grupo unido y competitivo.
Entre los recuerdos también estuvo el de Francis Perujo, quien siendo uno de los más jóvenes del equipo vivió aquel logro como algo inolvidable. Asimismo, el gerente Rafael Jiménez puso en valor el trabajo del personal del club para hacer posible el crecimiento de la entidad.

El ambiente distendido también dejó anécdotas, como la relatada por Antonio González sobre el famoso aficionado conocido como “el abuelo”, cuyo característico sombrero acompañó al equipo incluso en Serbia.
Por último, varios periodistas que cubrieron aquella hazaña recordaron el ambiente familiar que rodeaba al equipo. Emilio Fernández destacó la conexión entre Noriega y Maljkovic, mientras que José Miguel Aguilar y Paco Rodríguez coincidieron en señalar que aquel grupo trascendía lo deportivo, convirtiéndose en una auténtica familia que hizo posible un logro histórico para Málaga y el baloncesto andaluz.
