España cambia el gesto y Saint-Supéry aprovecha sus minutos

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Foto: FEB

La noticia del encuentro desde el prisma malagueño y cajista fue la irrupción de Mario Saint-Supéry en los minutos finales del partido. El joven malagueño volvió a dejar destellos de su desparpajo en un escenario de exigencia moderada con una Bosnia. Su atrevimiento para encarar, su frescura ofensiva y la energía que aportó en ambos lados de la cancha fueron un soplo de aire nuevo para la selección. Aunque sus números no fueron los más llamativos, cada minuto suyo sobre la pista transmitió ilusión y confirmó que su rol en este equipo puede crecer de manera acelerada.

España, tocada en su orgullo tras el decepcionante estreno en el Eurobasket, necesitaba un cambio radical. Ante las dudas, recuperó el carácter y respondió con contundencia para espantar a los malos augurios. A base de triples (llegó a tener 11/23 y terminó con 15/38), arrolló a Bosnia y Herzegovina, que tampoco es una exigente unidad de medida, pero lo importante era ganar. Y por cuantos más puntos, mejor, por aquello de los averages en caso de empate. Aún pueden pasar muchas cosas en el grupo. Acabaron siendo 21. Un buen botín que no viene nada mal tampoco para reforzar la moral del grupo y permitió repartir minutos para que vaya aumentando la confianza global.

Igual que se vio una versión de España más cercana a la verdadera, también se vio a jugadores muy mejorados con respecto al debut. Principalmente, Aldama, llamado a ser el principal referente del equipo. Acabó con 19 puntos. Al descanso ya sumaba 16 con gran acierto desde el triple (3/4) y hasta permitiéndose el lujo de hacer un mate a la media vuelta. Él ejerció de ejecutor, pero el dinamitero fue Brizuela, cuya salida desde el banquillo revolucionó el choque con tres aciertos desde el perímetro. Metió 15 puntos con 5/9 en triples. Su capacidad de generarse tiros es oxígeno para este equipo. Willy, otro argumento ofensivo, también funcionó, con 16 puntos y un solo fallo en el tiro.

A España se le notaron ciertos nervios de inicio, como consciente del peso que tenía la cita. Los balones se escapaban como si tuvieran vida propia y no entraron por el aro en los primeros cinco tiros. La selección tardó tres minutos y medio en anotar en juego. Fue un triple de Aldama, que se puso pronto a tirar del carro. Metió ocho de los primeros 10 puntos españoles. Funcionaba su conexión con Pradilla, titular en lugar de Willy para bregar contra Nurkic. Apenas hubo noticias de la bestia bosnia en toda la noche, anulado por la defensa que le caía encima en cuanto recibía.

El partido se mantuvo igualado (13-13) hasta que Scariolo consumó la rotación completa. Ahí aparecía Brizuela, que pronto entró en erupción. Clavó tres de los cinco triples consecutivos que metió la selección. Le ayudaron Saint-Supéry y López-Aróstegui. Bosnia fue incapaz de seguir el ritmo de España (6/12 desde el arco). El marcador se disparó hasta el 35-20 (min. 15) gracias a un parcial de 20-7 en el que también sumaron Willy y Aldama, con otro triple.

La selección había experimentado una notable mejoría. Era aguerrida en defensa, cuidaba las pérdidas (12), movía bien el balón (25 asistencias) y le acompañaba la puntería. Sobre todo a Aldama, que recuperó su idilio con el aro para poner un capicúa que dejaba el encuentro cerca de la resolución (42-24). España incluso se permitía formar durante muchos minutos con un quinteto que incluía cuatro debutantes: De Larrea, Puerto, Yusta y Sima. Repartiendo el tiempo, que hoy también hay partido, aunque sea ante la débil Chipre.

El cómodo 44-30 del descanso se transformó pronto en un 56-34 que significaba la sentencia. Llegó a golpe de triple. Con uno de Aldama, dos de Parra y otro más de Brizuela. Sin contemplaciones. Sin dejar que el rival tuviera la más mínima opción de meterse en el choque. Los minutos restantes sirvieron para seguir rotando y comprobar el atrevimiento de Saint-Supéry. Habiendo ahuyentado a los posibles fantasmas y con otra cara después del primer triunfo, la selección encara esta tarde lo que debería ser un trámite ante la anfitriona Chipre. Ideal para seguir cogiendo vuelo.

1 COMENTARIO

  1. Vergonzoso lo superior que fue el partido de Mario al de De Larrea, y como sin embargo casi todos los minutos Scariolo se los daba a este último.
    Hasta en la prensa nacional se han hecho eco.
    Hasta en la selección hay intereses?

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