miércoles, febrero 26, 2020

Del «Richard, vete ya» al justo milagro de Adrián

Antonio Merchán | No siempre pero, a veces, el fútbol hace justicia y en la noche del domingo fue una de esas ocasiones. El Málaga CF, cada vez con más futbolistas de la cantera sobre el terreno de juego, mereció los tres puntos más que su rival en La Rosaleda.
Porque el Numancia no propuso demasiado y quiso vivir de las rentas del gol de un sobreexcitado Escassi toda la noche.
La noche comenzó en los aledaños de Martiricos con cortejo fúnebre organizado por la grada de animación en señal de protesta por la nefasta gestión del aún presidente del club, Abdullah Bin Nasser Al Thani. Continuó con la afición coreando al unísono “Richard, vete ya”, mostrando su disconformidad por las decisiones y mentiras que ha tomado a la vez que contado desde que ha llegado al cargo de director general del club. Más que un director general del Málaga CF parece seguir solo las órdenes de Al Thani, lo que es incompatible con los intereses blanquiazules desde hace ya mucho tiempo, demasiado diría yo.
No ha presentado el plan de viabilidad exigido por la LaLiga y se ha limitado a llevar a cabo una caza de brujas dentro y fuera de las oficinas de la entidad malaguista más que a cumplir con aquello que Javier Tebas le ha instado a realizar para no sancionar aún más de lo que ya lo está al cuadro costasoleño.
No conforme con ello, en apenas unos meses en el cargo, ha recriminado cuando no amenazado veladamente, a tres médicos de comunicación, y lo que te rondaré morena que decía la canción. Visto lo cual, la afición malaguista dictó sentencia desde la grada contra el norteamericano.
Posteriormente llegó pronto, muy pronto el gol soriano, pero los de Pellicer, lejos de descomponerse, siguieron picando piedra y lograron dar la vuelta al marcador en el último suspiro del envite. Sadiku, de penalti, y un bragado Adrián, llevaron el éxtasis a la afición malaguista que volvió a ver ganar a los suyos, que en definitiva es para lo que va al fútbol.
Sergio Pellicer se está convirtiendo en ‘la mano que mece la cuna’. Cada vez hay más nombres propios en el once inicial blanquiazul y encima destacan. Partidazo de Antoñín, cumplió con creces Ismael ante la ausencia de Cifu, cada vez mejor Luis Muñoz, mientras que Tete Morente mereció el premio del gol pero lo evitó Dani Barrio.
Con creces lo mejor fue la afición y la actitud del equipo sobre el terreno de juego, una temporada más muy por encima de su presidente y del actual director general, Richard Saheen. De este último nadie se fía ya ni dentro, ni fuera de La Rosaleda.
¡Memoria, Compromiso y Fe!, sobre todo esto último, que nos va a hacer falta.

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