
El 4-4-2, experimento fallido por parte de Funes
El Málaga CF encajó una dura derrota ante la Real Sociedad después de que Funes alineará un 4-4-2 como experimento ante los malos resultados, por ello toca analizarlo en ‘El Pizarrón‘. El plan inicial convencía a mucha gente después de que, ante la falta de gol, el técnico lojeño colocara a los dos delanteros de inicio. Nada más lejos de la realidad. Al descanso el equipo se marchaba 0 a 2 y dando gracias, por lo que los cambios eran obligatorios. La segunda parte fue un «de perdidos al río» por parte de Funes, que partió al equipo con la entrada de Ramón y, a pesar de que en ataque funcionara, costó encajar tres goles más y una imagen dolorosa al cuadro blanquiazul.
El Pizarrón: El 4-4-2, experimento fallido por parte de Funes
Tras la secuencia de malos resultados tocaba agitar el árbol. El técnico lojeño tiró de sus dos delanteros y lo complementó con Pablo Martínez en izquierda, como falso extremo, para no perder el eje. El sistema falló y lo hizo en todo momento. Sin balón y como fallo principal, lo más obvio. Tener a un centrocampista, como el recién llegado desde el Levante, cubriendo el carril tiene sus carencias, las cuales aprovechó la Real. El primer gol es la mejor prueba. Kubo ataca la diagonal, Fort dobla para ocupar a Salinas y el japonés ataca a Pablo Martínez que no tenía coberturas cercanas, algo que cuando se defiende en 4-1-4-1 sí existe.
El segundo problema con balón era la terrible presión malaguista, destrozada por la figura de Mikel Oyarzabal. El capitán realista rompía esa defensa a pares apareciendo constantemente a la espalda de los centrocampistas o en otras zonas menos esperadas del campo para crear superioridad y verticalizar rápidamente. Eso generó dudas permanentes en la defensa malaguista que dejó de presionar tras hacerlo mal en repetidas ocasiones. Por último, el equipo no era capaz de romper las líneas de presión txuriurdines con balón. Dotor e Izan jugaban a la misma altura, lo que imposibilita jugar hacia delante y Pablo Martínez, el siguiente escalón, estaba demasiado lejos. Esto hizo que el Málaga recurriera demasiado al balón largo de Alfonso Herrero.
Todo este mal rendimiento se puede plasmar en los señalados: José Salinas e Izan Merino. El lateral izquierdo fue un hueco en la defensa malaguista. Mal colocado, sin saber a quién debía defender y saltando, cuando no debía, a las caídas de Oyarzabal, lo que generaba un espacio tremendo en el carril. Además, en ataque su labor ocupaba toda la banda izquierda y su impacto fue ínfimo. Para Izan Merino hay que abrir la vista. El ’23’ es el termómetro perfecto del Málaga CF en Primera División. Un aterrizaje costoso que se traduce en un pivote sin confianza para verticalizar y con miedo a fallar. Cinco pases fueron los completados por el centrocampista boquerón en campo rival en 45 minutos.
Funes quiso convertir la segunda parte en un manicomio
Hasta antes del partido ante la Real el sistema con dos delanteros era un esquema de emergencia. Por ello, Funes quiso convertir el ritmo de la segunda parte como si solo restaran cinco minutos de juego. La entrada de Ramón partía al equipo, sobre todo ante las transiciones, pero permitía colocar al equipo en mejor posición de robar arriba. Y así llegó el tanto de Niño: robo alto de Pablo Martínez y transición rápida que acaba en gol. La pena fue que, tras recortar distancias, se decidiera no seguir presionando. Esto dejó cómodo a la Real Sociedad que empezó a hilar largas posesiones, mover al equipo y llegar al primer tanto de Oyarzabal tras un mal balance de Ramón.
El partido volvió a entrar en la locura con el gol de Pablo Martínez, pero poco duró la alegría. Una pérdida inadmisible de Chupete cuando el equipo estaba expuesto en defensa acaba en el cuarto golpe realista y el que dejó al Málaga tambaleándose. Guedes acabó de mandarlo a la lona entre malas presiones, repliegues peores y una dejadez inexplicable. Con todo esto Funes tiene menos de una semana para decidir si su equipo debe seguir siendo un equipo proactivo, tanto con balón como sin él o si, en su defecto, pasar a ser más reactivo para reducir los fallos no provocados y ser un equipo más competitivo en Primera División.

3 Comentarios
Sergio
Conclusión: Salvo que el equipo recupere una chispa física abrumadora, querer ser un equipo dominador y proactivo sin tener la contundencia de Primera es un suicidio. El pragmatismo (juntar líneas, reducir espacios y penalizar a la contra) no es cobardía, es pura supervivencia.
Sergio
Abran paso, que vengo de la medianoche del viernes y la historia ya está escrita. No hay «ojalá», ni «a ver si rascamos», ni condicionales.
En Vitoria hemos ganado 0-1. Punto.
Partido espeso, sufriendo en el descuento como mandan los cánones y tres puntos que ya están en la saca. Haced captura al presente de indicativo: el Málaga ganó en Mendizorroza. Quien avisa no es traidor, es un viajero con acceso al acta arbitral.
Pepe
Con dos puntas es la primera vez que se meten dos goles. Lo que hay que corregir es la sangria en defensa.