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Antequera vista desde otros ojos: éxito del taller de la Escuela Nómada y Fundación Unicaja con Afenes.

Las calles de Antequera han sido fotografiadas miles de veces. Sus plazas, fachadas, comercios y rincones forman parte de la memoria visual del municipio. Sin embargo, durante los últimos días un grupo de alumnos de la Asociación Afenes de Antequera (personas con problemas de salud mental) ha demostrado que todavía quedan muchas formas de mirar el mismo lugar.

Durante las habituales tres jornadas de los talleres fotográficos de la Escuela Nómada y Fundación Unicaja, los participantes de Afenes tuvieron la oportunidad de descubrir que una cámara o el móvil no solo sirve para registrar lo que se ve, sino para mostrar aquello en lo que normalmente nadie repara.

La primera sesión estuvo dedicada a comprender cómo funciona el lenguaje fotográfico. Se trataron cuestiones técnicas e históricas, los alumnos también exploraron cómo una misma escena puede transmitir mensajes diferentes dependiendo de dónde se sitúe el fotógrafo, qué decide incluir en la imagen o qué deja fuera de ella.

El segundo día convirtió las calles de Antequera en un gran escenario creativo. Mientras el resto de peatones caminaban pendientes de sus rutinas diarias, los participantes buscaban reflejos en escaparates, sombras proyectadas sobre las fachadas, detalles arquitectónicos y escenas cotidianas que habitualmente pasan desapercibidas.

Las fotografías resultantes sorprendieron incluso a los propios voluntarios de Afenes y a los organizadores del taller. No aparecía únicamente la Antequera más reconocible, sino también un municipio lleno de pequeños gestos, contrastes y perspectivas inesperadas. La cámara actuó como una invitación a detenerse y observar.

La tercera jornada estuvo dedicada a compartir el trabajo realizado. Las obras fueron expuestas en un lugar emblemático de Antequera, el patio del Antiguo Hospital de San Juan de Dios, donde permanecerá alrededor de un mes.

La exposición permitió contemplar una colección de imágenes que, más allá de su calidad técnica, tenían un valor añadido: mostraban una visión sincera y personal del entorno. Y no solo eso, en muchos casos era el reflejo del mundo interior de estas personas con problemas de salud mental .

Para Mariano Pozo, director de la Escuela Nómada de Fotografía f22, ahí reside precisamente la importancia de este tipo de experiencias,”muchas veces creemos que fotografiar consiste en aprender a manejar una cámara o el móvil, pero en realidad tiene más que ver con aprender a mirar. Cuando trabajamos con grupos como el de Afenes descubrimos perspectivas que no suelen aparecer habitualmente. Cada persona observa detalles distintos y eso enriquece enormemente el resultado final.»

Pozo destaca que la fotografía ofrece algo especialmente valioso para personas con problemas de salud mental: un espacio donde no existen respuestas correctas o incorrectas, «en fotografía nadie puede decirte qué debes sentir ante una imagen. Cada participante construye su propia interpretación de la realidad y eso genera confianza. Lo importante no es hacer la fotografía perfecta, sino encontrar una forma personal de expresarse.»

El taller dejó una colección de imágenes sobre Antequera, pero también diferentes reflexiones: un mismo lugar puede contener tantas versiones como personas lo observan y sobre todo, el poder sanador de la fotografía en personas con problemas de salud mental. Tal y como comenta Mónica, una de las alumnas del taller, “las horas que he pasado haciendo fotos no he pensado en otra cosa y me he sentido bien”. Objetivo cumplido.

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