
«Argentina y España ya han ganado en este Mundial»
Estos días de la última semana de la Copa del Mundo me encuentro en la tierra de Rafael Alberti, más en concreto en el Hotel Amáre, que dirige un canario excepcional de Las Palmas, Santiago González. Este complejo hotelero de cinco estrellas del grupo El Fuerte, la ciudad de Marbella siempre protagonista y sus propietarios siendo un ejemplo de empresa que crece con un desarrollo extraordinario y no solamente en la Costa del Sol.
Aquí he conocido también a Nicolás “el argentino”, como le apodan en el hotel en estos días de fútbol grande, lo que les hace a ustedes una idea del buen ambiente que existe en el Amáre, pues no es otra persona que el subdirector. Por cierto que, como muchos amigos míos argentinos con el mismo discurso: “Queremos ganar el Mundial, claro, pero no nos importaría que lo ganase España; nuestra final era con los ingleses y fíjate cómo les ganamos”. Si pueden, no dejen de visitar el Amáre en este verano; merece la pena y además con una ubicación perfecta para disfrutar de la playa de La Barrosa.
Donald Trump, presidente de los EE. UU., e Infantino, máximo mandatario de la FIFA, idearon un Mundial de Fútbol donde el castellano queda difuminado en las ruedas de prensa, rotulaciones, anuncios televisivos, etc. Pese a ser México uno de los países organizadores de la cita mundialista, el castellano quedaba relegado a un segundo plano, por lo que la indignación en los más de 320 millones de personas que lo hablan diariamente fue casi inmediata. Es más, recuerdo un magnífico artículo del entonces consejero de Turismo de la Costa del Sol, Arturo Bernal, muy elocuente al respecto.
Sin embargo, el destino ha querido que las selecciones finalistas de la Copa del Mundo no puedan ser más hispanas en sus relaciones históricas y todo lo que ello conlleva, así que a Infantino junto a la FIFA les ha salido el tiro por la culata. En una época de horror y dictadura, tras la posguerra, más de medio millón de españoles encontraron cobijo en el exilio argentino. El pueblo de los actuales campeones del mundo los acogió con las manos abiertas y muchos de ellos no solo rehicieron sus vidas, sino que también, en muchos casos, progresaron con sus negocios o empresas.
Décadas después y porque la vida da muchas vueltas, han sido miles los compatriotas argentinos que han tenido que hacer lo mismo por culpa de años de gestión política de sus representantes realmente deleznable en el mejor de los casos. Los españoles los han acogido de la misma forma que a los “gallegos”, como definían muchos argentinos a los ciudadanos de nuestro país.
No hay, pues, rivalidad entre nuestros países; más bien todo lo contrario, nuestras tradiciones católicas, gastronómicas, en la agricultura o la ganadería son casi idénticas en muchos aspectos, no digamos ya la gestión en los puertos junto a las navieras. Mañana se va a jugar un partido de fútbol, ni más, ni menos. Sí, es la final de la Copa del Mundo, pero Argentina y España ya han ganado. Ambas han sabido competir y superar, en el caso de la escuadra de Scaloni, muchas dificultades, teniendo que remontar frente a otras selecciones in extremis partidos casi imposibles de levantar.
Cierto que ha habido decisiones arbitrales más que discutibles que han favorecido a la albiceleste; sin embargo, el poder mental y un fútbol de una gran verticalidad les ha permitido lograrlo. Si le unimos que el mejor futbolista del mundo mantenido en el tiempo, Leo Messi, juega con Argentina, pues el resultado de la ecuación casi sale solo.
Sin embargo, enfrente va a estar la ESPAÑA de Luis de la Fuente, gran entrenador y mejor persona; cómo me alegra estar de acuerdo con mis amigos Roberto Gómez y Vicente Ortega. Los tres estuvimos de acuerdo en que fuese designado como seleccionador español pese a las muchas voces discordantes al respecto. De la Fuente ha conseguido recuperar el espíritu de Luis Aragonés y el saber llevar a un grupo de excepcionales futbolistas que tuvo Vicente del Bosque hace ahora dieciséis años, dos grandes del fútbol español.
La selección española es un ejemplo de equipo unido, de fútbol de creación por dentro y de aprovechamiento ofensivo de sus laterales, de llegada por los extremos cuando es posible y de un control de juego que ninguna otra selección ha demostrado en este Mundial. Su partido frente a Francia quedará ya para los anales de la historia de los mundiales y destacar a uno solo de los jugadores de este grupo de amigos, de esta familia, supondría una herejía.
España tiene la mejor defensa del Mundial, un solitario gol encajado hasta este momento, y un ataque demoledor y en el momento justo. Tal y como comentaba con la familia Mota días atrás, Juan Antonio, Carlos y Alejandro, los tres hermanos que regentan en Zahara de los Atunes el mejor restaurante de Cádiz, uno de los mejores de España, Casa Antonio. Mi buen amigo Carlos nos ve casi tan favoritos para conseguir nuestra segunda estrella en el pecho, como sencillo y fácil resulta disfrutar de la buena mesa y buen servicio en su restaurante.
Si me preguntan a mí, como buen español, me asaltan todas las dudas del mundo, pero creo que España se ha merecido más que ninguna otra selección conseguir la Copa del Mundo. Y seguro que Luis ya tiene un plan para la final e incluso las correcciones sobre la marcha para ganar si el plan inicial no saliese bien. Sin embargo, lo que es un hecho incuestionable frente al impuesto dominio anglosajón idiomático y económico, es que ARGENTINA Y ESPAÑA YA HAN GANADO.
¡MEMORIA, COMPROMISO Y FE!, SOBRE TODO ESTO ÚLTIMO.

3 Comentarios
JUAN ANTONIO CAMPOS PALOMO
Muy buen artículo, muchas gracias
Jesús
Este mundial como el de Qatar se los han regalado a Argentina, solo falta que España sea capaz de ganarlo con un resultado claro y amplio, todo lo demás será esperar a ver de que forma se lo regalan a la Argentina de Messi, que Dios nos coja confesados y a ver si con suerte nos libramos del atraco.
Álvaro, malaguista pesimista.
Qué bonito sería meterle un 4-0 a Argentina como le metimos a Italia en 2012.
Lograríamos una hazaña épica e inédita: silenciar a los argentinos por una buena temporada.