Un cajista convenciendo a Scariolo

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spaña se impuso a Irán (88-61) en el primer partido de preparación para los Juegos Olímpicos en un partido que pudo encarrilar en la segunda parte tras una primera en la que no carburó ni en ataque ni en defensa, permitiendo a los asiáticos vivir a su sombra hasta el descanso. Luego, como era previsible, aumentó sus prestaciones atrás y liderado por un Brizuela muy enchufado, puso tierra de por medio para encarrilar el triunfo.

Scariolo dio minutos a sus 18 jugadores (sólo 12 podrán estar en la lista definitiva para Tokio), dejando la primera parte en manos de su núcleo duro, algo oxidado y complaciente en defensa. Los chispazos de Pau, que volvía al equipo nacional cuatro años después, y algunos destellos de magia de Sergio Rodríguez enmendaron la plana para los españoles, que mejoraron mucho en la segunda parte con la irrupción de los meritorios. Sobresaliente Brizuela, notable Garuba, que inyectó toda su energía pero acusó el nerviosismo del debut errando hasta tres mates de esos que nunca se le escapan, y muy centrado también Abalde. 

Fue un partido atípico ante un rival que contrarrestó su presunta inferioridad técnica y de envergadura física con su mayor rodaje para ponerle las cosas difíciles a la selección española, sobre todo en la primera mitad en la que a los de Scariolo les costó encontrarse cómodos. Tras sólo cinco días de entrenameientos los automatismos aún no han calado en su equipo, al que le costó cogerle el aire al partido.

Scariolo alineó de entrada un quinteto casi idéntico al de la final del último Mundial de China, con Ricky, Rudy, Juancho, Claver (en Pekín salió de inicio Oriola y Marc Gasol. Un pequeño guiño a los héroes de aquel oro. Pero los iraníes no estaban para homenajes y mantuvieron el pulso sin aparentes dificultades. Les bastó con atacar con paciencia aprovec hando la buena mano de sus veteranos tiradores y con cerrar bien su aro ante el errático inicio de los españoles en el lanzamiento (empezaron con 2/12 triples).

Hizo acto de presencia Pau Gasol sustituyendo a un Marc errático y aportó algo más de solidez bajo tableros en el primer cuarto, neutralizando al gigante iraní Haddadi (2,18 m) que era duda tras salir de una lesión de rodilla, pero que finalmente pudo reaparecer. Entre Pau y Sergio Rodríguez, que dio rienda suelta a su magia saliendo por un Ricky algo espeso, España mantuvo el tipo a duras penas en el primer acto (19-13).

En el segundo Irán afilo aún más el colmillo y con los triples de un enchufado Yahkchali se mantuvo siempre pegada en el marcador (30-29m, min 16). Garuba, el benjamín de la selección, irrumpió en el partido insuflando su habitual energía. Nada más salir hizo un mate, robó un balón y capturó un rebote dejando algunas pistas de lo que se sabe que puede aportar. Pero luego pago algo la ansiedad al toparse por dos veces con el aro a la hora de intentar dos mates, llegando incluso a hacerse daño.

Irán, a lo suyo y viendo que España no tenía su día en el tiro (3/19 triples y 14/42 tiros de dos en la primera parte) colocó una defensa zonal y llegó incluso a ponerse por delante en el marcador tras una falta antideportiva de Ricky Rubio (32-34, min 18). El propio base de los Wolves, Pau y Claver hicieron posible que España se marchase al descanso (37-36), pero sin transmitir buenas sensaciones ni en defensa ni en ataque.

Scariolo debió ordenar al descanso las ideas de los suyos, que salieron mucho más centrados en la reanudación, sobre todo en defensa. Dejaron de ser meros espectadores atrás y a Irán se le hizo de noche en ataque. Sólo faltaba afinar la puntería en ataque, y lo logró de la mano de un Brizuela supersónico. El escolta del Unicaja, uno de los líderes de la selección española en las Ventanas FIBA, irrumpió en el partido como un cohete anotando nueve puntos en apenas cuatro minutos para liderar un parcial de 12-2 que marcó el estirón de España (49-38, min 24).

Luego Brizuela se fue al banquillo entre aplausos, pero la selección española ya había encontrado el camino. No aflojó en defensa y los triples de Abalde (bien en su debut) y un 2+1 de Llull y otro de Willy Hernangómez consolidaron el despegue antes del último cuarto (65-41, min 30). Por fin se pudo ver a una España más reconocible. 

Con la victoria encarrilada Scariolo aprovechó el último cuarto para algunos minutos a los que meritorios de la selección. Alineó un quinteto con Alocén, Brizuela, López-Aróstegui, Garuba y Saiz (luego entró Sergi Martínez, el último que quedaba por debutar) y todos ellos fueron cogiendo sensaciones en un ensayo que si sirvió de algo fue para demostrar que en el baloncesto actual quien no se remanga puede tener problemas ante cualquier rival. 

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