El Unicaja desaparece ante el poder de McFadden y Rivero

El San Pablo Burgos remonta 14 puntos para acabar con los de Katsikaris

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Unicaja San Pablo Burgos
Rivero supera a los pivots del Unicaja || Foto: ACBPhoto/M.Pozo

Vuelve a defraudar el Unicaja cuando menos se lo espera uno. Ante un San Pablo Burgos castigado por el covid, que venía de un largo viaje desde Riga y que perdía de 14 en el segundo cuarto, los de Katsikaris hicieron el ridículo en la segunda mitad para terminar perdiendo el choque por 93-101. Y eso que anotaron 16 triples. Pero dejaron en un 78% de acierto en tiros de 2 al rival. Imperdonable.

Un ritmo endiablado se adueñó del parquet nada más producirse el salto inicial. Ataques muy rápidos, sin consumir ni la mitad de posesión, y con las defensas de vacaciones por Semana Santa. Thompson y Renfroe comandaron esas primeras acciones hasta que los triples locales, con Alberto Díaz firmando tres casi seguidos, abrieron la primera pequeña brecha (20-15). Peñarroya, moviendo mucho el banquillo, les pedía a voz en grito intensidad y faltas a sus pupilos. Pero ni caso. El Unicaja completó los primeros diez minutos sin errar desde el 6,75 y dominando 30-24 en el electrónico.

Una distancia que fue creciendo sin prisa pero sin pausa. Y eso que Jasiel Rivero y Sakho golpeaban fuerte en la zona cajista. Sin embargo, la defensa burgalesa hacía aguas por todos lados, especialmente en las esquinas. Mekel, que ve pases donde otros encuentran muros, se gusta en este tipo de partidos sin freno. ¡Que el ritmo no pare! podría haber gritado el israelí mientras el técnico del San Pablo juraba en arameo ante la pasividad de los suyos. Irreproducible en estas líneas lo que les dijo a sus jugadores. Abromaitis y Brizuela (14 puntos en la primera mitad) se aprovecharon de lo lindo para encontrar espacios abiertos y marcharse a vestuarios con un cómodo 57-45.

Mucho debían ajustar los de Burgos en el descanso si querían seguir vivos en el choque. Y a fe que lo hicieron. Con una atrevida zona subieron varios puntos su agresividad defensiva y dejaron secos más de tres minutos a los tiradores rivales. Hasta que Bouteille rompió, otra vez desde la esquina, el 0-7 de salida. Pero el daño para los malagueños ya estaba hecho. San Pablo, en un esfuerzo titánico a pesar de lo sucedido en su plantilla con el covid, igualó en tan solo 7 minutos el marcador (65-65). Ahí apareció Díaz, en ataque y en defensa, para impedir no sólo que la herida sangrara más sino para recuperar el mando (76-70) antes de entrar en la recta final.

Había partido. Y más si Brizuela se empeñaba en fallar y Díaz no encontraba apoyos. McFadden olió la debilidad y se vistió de MVP para comandar un 0-10 en sólo 3 minutos con el que dio la vuelta al marcador (76-80). La de mini partidos que se ven dentro de un encuentro. Aún tardaría algo más el cuadro cajista, después de un tiempo muerto, en sumar sus primeros puntos en ese último acto. Pero se unió a la fiesta burgalesa Sakho (8/8 sin fallo) para acabar con la resurrección malagueña (81-87) y terminar llevando al San Pablo a una gran y merecida victoria por 93-101.

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