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Brotes verdes…

Fue el presidente de la Reserva Federal de EEUU, Ben Bernanke, en una entrevista concedida en 2009 en el ámbito económico, quien acuñó la expresión: “brotes verdes”. Empleando las palabras de Bernanke me remito a lo visto el pasado viernes para calificar la actuación del Málaga CF.

En el primer tiempo el Espanyol pudo golear y sentenciar, pero en esto del fútbol profesional no sirve el “y si…” puesto que, como ya ha quedado demostrado en nuestras propias carnes desde el inicio de liga, los errores se pagan muy caros. Los ‘pericos’ lamentan las ocasiones falladas cuando ya estaban por delante en el marcador porque le dieron vida a un Málaga que luchó y no dejó de creer. Fue con más corazón que cabeza cuando en el último minuto se rescató un punto que estaba más que perdido gracias a Rafita, el jugador de moda, junto al saber estar en el área de Niño. El empate, agónico en su obtención, hizo justicia a lo que se vio. El premio lo recibió el Málaga por su tesón y su mejoría patente en la segunda mitad, mientras que el castigo se lo llevaron los espanyolistas por el miedo a perder. Distinta forma de entender un empate.

Bueno es este punto para encarar la semana con mayores dosis de moral, para tener el convencimiento que la constancia tiene su premio y que se vieron progresos en el juego con menos pérdidas de balón y menores concesiones al rival que en partidos anteriores. Sin embargo, se siguen apreciando los problemas que tiene el equipo para poner centros al área desde las bandas en condiciones de ser rematados. Durante muchos minutos, solo Puga jugaba en su banda a pierna natural, mientras que Joaquín, Larrubia y Rafita lo hacían, como es habitual, a pierna cambiada. En Segunda división esta arma táctica dio sus resultados, pero en Primera es otra historia. Baste recordar que el centro del gol de Niño lo realizó Rafita con la derecha, su pierna más hábil, cuando pasó a jugar en su banda natural.

Recalco que se vieron brotes verdes, pero hay jugadores a los que, en el margen de los 10 partidos de los que se llevan jugados ocho, aún cometen errores impropios a estas alturas. El gol del Espanyol vino de una pérdida y una debilidad defensiva alarmante, y en otra ocasión una contra de Larrubia se perdió por su excesiva conducción para desesperación de varios de sus compañeros que le pedían el balón solos al borde del área. Mejor quedarse con lo positivo y pensar que continue la mejoría para recibir a la Real Sociedad.

No puedo dejar de referirme a Roberto y Bryan Zaragoza. De Roberto, esperaba la reacción del público hacia él y su brillante comportamiento, de Bryan Zaragoza no me sorprende su carácter provocador. Se delató él mismo en la entrevista al término del partido diciendo “aquí, nunca me han querido”, a lo que yo le pregunto ¿tú has querido venir? Sabemos que no.

Sobre la situación de la entidad, celebro la decisión de la jueza María de los Ángeles Ruiz de decretar el ingreso en prisión sin fianza de Rakan al Thani. Que conste que ni a este personaje ni a nadie le deseo el mal, pero si la medida judicial sirve para acelerar la resolución de la administración judicial del Málaga CF, bienvenida sea.

No puedo entender el mensaje de Jamal Iglesias ni su petición de libertad en la vista oral para el hijo del jeque. Por supuesto que “la madre y la abuela de Rakan al Thani lo están pasando mal”, como dice el propietario de Bluebay, como entiendo yo que lo pasaron mal los trabajadores que perdieron sus puestos de trabajo por la descapitalización progresiva del club, así como los que hemos sufrido los tumbos del equipo durante estos años y el temor nada infundado de desaparición por cómo se quedaron las arcas de la entidad mientras los al Thani vivían con desenfreno. 

Espero que algún día lleguen unos propietarios que de verdad quieran la estabilidad del club y no el postureo y vivir a costa del Málaga CF.

José Manuel Velasco

Redactor Onda Cero Málaga

1 Comentario

  • Semilli
    Publicado 14/10/2026 en 20:19

    Lo de los brotes verdes tiene su gracia. Ocho jornadas, cuatro puntos de veinticuatro y colistas, pero empatamos en el último minuto y ya parece que estamos a las puertas de la Champions. ¡Qué arte tenemos los malaguistas para pasar del cabreo a la ilusión en lo que tarda Niño en enchufarla!. Y ojo, que yo también me alegré, faltaría más. Cuando marca el Málaga, uno grita, se abraza al primero que pilla. Pero una cosa es tener fe y otra que nos quieran vender una maceta como si fuera el jardín del Edén. La primera parte fue para esconderse debajo del asiento y la segunda, al menos, nos devolvió un poquito la esperanza. Lo de los Al Thani ya es otra historia. Llevamos años de sufrimiento e incertidumbre, y todavía parece que hay quien se preocupa más por las penas de la familia que por todo lo que ha tenido que aguantar el malaguismo. Que cada palo aguante su vela, pero aquí los que hemos estado con el corazón encogido durante años somos nosotros. Yo no pido ganar la Liga ni que venga un jeque con una cartera llena de billetes. Me conformo con gente seria, que quiera al Málaga y lo cuide como se merece. Que ya hemos tenido bastante con los salvadores que vienen a hacerse la foto y después nos dejan con el marrón. Porque aquí somos capaces de perdonar un mal partido, una mala temporada y hasta algún disgusto de los gordos. Lo que no se puede hacer es tomarle el pelo a una afición que lleva años poniendo el corazón donde otros solo han puesto el negocio. Así que, celebremos los brotes verdes, pero que alguien se acuerde de regarlos, que aquí estamos muy acostumbrados a ilusionarnos con poquito y después nos llevamos el batacazo. Y a ver si un día de estos, en vez de brotes verdes, nos crece un equipo como Dios manda.

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